18 octubre, 2014

México, DF. El Universal. La risa es un beneficio fabuloso para todos. Tanto así es que una sola carcajada moviliza al menos 400 músculos y oxigena todo el cuerpo, segrega endorfinas (las hormonas del bienestar) y disminuye en el cuerpo los niveles de cortisol (la hormona del estrés).

Sin embargo, no a todos nos hacen gracia las mismas cosas, ni siempre reaccionamos igual al humor.

Aunque esto parece obvio, un estudio pionero aborda tales diferencias. “El sentido del humor está determinado por muchos factores, incluyendo el contexto histórico y cultural, pero también por experiencias individuales y la etapa de la vida en la que se encuentra cada quien”, dice la psicóloga estadounidense Jennifer Tehan Stanley, quien lleva años dedicada al estudio de este tema.

Una de sus últimas investigaciones acaba de ser publicada en la revista Psychology and Aging .

En ella, Stanley analiza qué cosas hacen reír a la gente según su edad. Para eso, reunió a un centenar de personas de tres grupos etarios: jóvenes, adultos de mediana edad y mayores de 64 años.

A todos los puso a ver diferentes escenas de comedias de televisión, como la clásica serie ochentera Los años dorados , el humor ingenuo de Mr. Bean , las situaciones absurdas e irónicas de The Office (la versión estadounidense) o Curb Your Enthusiasm .

Los participantes tuvieron que calificar cuán apropiado y gracioso les parecía cada episodio. Además, los investigadores registraron las reacciones de sus caras para determinar cuánto se reían.

Los resultados dejaron claro que lo gracioso para unos no lo era para otros. “Los jóvenes disfrutan y prefieren el tipo de humor más agresivo e irreverente, en el que la risa es provocada por una burla u ofensa a algún personaje, por ejemplo”, precisa la investigadora y académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Akron, en Estados Unidos.

En cambio, a medida que la gente avanza en edad, no goza con este tipo de humor, al que considera ofensivo e inapropiado.

“Los adultos mayores prefieren el humor afiliativo. Este surge de experiencias compartidas, de situaciones divertidas y extrañas, pero no ofensivas”.

Entre los adultos de mediana edad, el humor más crítico e intelectual suele ser el favorito.

Las explicaciones para estas diferencias son múltiples y dependen de cada persona.

No es algo que solo tenga relación con aspectos biológicos, sino también “con el contexto cultural, social y familiar en el que la persona se ha desenvuelto. Y en eso también influye el tipo de personalidad, el nivel de educación, la profesión y los gustos”, comenta la psicóloga Nadin Montero.

No se pierde, solo cambia. Mientras en un niño la risa es espontánea y responde a cualquier motivo o a cosas sencillas, entre los adultos hay un humor más abstracto y desarrollado. Al envejecer, la gente prefiere reírse de experiencias compartidas.

Los expertos estiman, además, que las diferencias en el sentido del humor están asociadas con mecanismos adaptativos que utilizamos para hacer frente a las exigencias de la vida diaria mientras crecemos.

Según Jennifer Stanley, “el humor funciona como un recurso para ayudar a los individuos a lidiar con determinadas situaciones o dificultades. En la tercera edad, el humor ayuda a enfrentar los diversos tipos de pérdida cognitiva, física o social que acompañan al envejecimiento”.

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