Si menciona propiedades nutricionales niños serán más reticentes

Por: Irene Rodríguez 31 julio, 2014

¿Le cuesta que su hijo en edad preescolar coma espinacas o cambie el refresco gaseoso por una bebida natural de frutas? ¿Mencionar todas las propiedades beneficiosas para su salud no es suficiente?

Tal vez el mencionar sus beneficios reiteradamente sea precisamente la razón por la cual ellos rechazan estos alimentos. La solución está en simplemente colocarlos en su plato sin dar explicaciones, de esta forma es más fácil que los pequeños ingieran los alimentos sanos.

Esta es la conclusión de un estudio realizado por la Universidad de Northwestern y la Universidad de Chicago, ambas en EE. UU.

El reporte, publicado en la revista Journal of Consumer Research , señaló que si se apunta a los beneficios de la comida el niño tendrá la percepción de que los alimentos no serán sabrosos, por lo que los rechazarán o harán una rabieta antes de ingerirlos.

El estudio revela que los niños con edades de tres a cinco años comerán más fácilmente esos ‘alimentos complicados’ si no se les hace énfasis en los beneficios nutricionales que poseen. | ARCHIVO
El estudio revela que los niños con edades de tres a cinco años comerán más fácilmente esos ‘alimentos complicados’ si no se les hace énfasis en los beneficios nutricionales que poseen. | ARCHIVO

“Los padres que luchan por lograr que los niños coman una dieta más saludable podrían tener mejor suerte simplemente sirviendo la comida sin decir nada al respecto, o (si es creíble) enfatizando lo sabrosa que es”, explicó en un comunicado de prensa Michael Maimaran, uno de los investigadores.

“No le diga ‘esta carne te hará más fuerte’ o ‘esta fruta hará que no te enfermes’. Es mucho más eficaz ni siquiera hablar del tema, o hablar de su buen sabor”, agregó.

Paso a paso. Los científicos reclutaron 180 niños entre los tres y los cinco años (100 mujeres y 80 hombres), todos ellos acudían a algún centro de educación preescolar.

Los menores fueron sometidos a cinco distintos experimentos, en los que se les mostraban libros ilustrados con niños comiendo zanahorias o ensaladas.

A un grupo se le habló de la importancia de comer estos alimentos para ser más fuerte y sano. Al otro grupo no se le habló mientras veían las imágenes.

Posteriormente, a todos se les ofreció la misma comida que vieron en las ilustraciones.

Los investigadores vieron que los pequeños eran menos propensos a comer estos alimentos si antes se les había hablado de lo importantes que eran para su salud.

Los autores concluyen que esto se da de manera más fuerte en menores de entre tres y cinco años, pues al realizarlo con niños mayores, los resultados no fueron tan marcados, pues ya después de los cinco años los menores desarrolalron sus gustos alimentarios.