Es un ejercicio seguro que no causa mayor daño o lesión en las articulaciones, revela nuevo reporte

Por: Alejandra Vargas M. 26 septiembre, 2015
El estudio demostró que quienes practicaron yoga experimentaron un incremento del 20% en su tolerancia al dolor. | JOHN DURÁN.
El estudio demostró que quienes practicaron yoga experimentaron un incremento del 20% en su tolerancia al dolor. | JOHN DURÁN.

Practicar regularmente posturas de yoga y también hacer meditación resulta beneficioso para quienes padecen artritis.

Un nuevo reporte hecho por científicos de la Universidad Johns Hopkins, en Maryland, Estados Unidos, afirma que esta práctica puede contribuir a disminuir el dolor en esos pacientes. Además, favorece en ellos los niveles de energía vital, lo cual les permite que realicen de manera más fácilmente las tareas cotidianas”.

Ambas prácticas son muy apetecidas por este tipo de pacientes, celebran los investigadores.

La artritis es un padecimiento muy doloroso. Puede ser causada por la inflamación del tejido que cubre las articulaciones o coyunturas. Algunas señales de inflamación incluyen enrojecimiento, calor, dolor e hinchazón.

Según el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Muscoesqueléticas y de la Piel de EE.UU., “existen diferentes tipos de artritis. La artritis también puede existir junto con otras enfermedades. Cuando esto ocurre, otros órganos tales como los ojos, el pecho o la piel también pueden verse afectados.

Algunas personas se preocupan y creen que la artritis significa que no serán capaces de trabajar ni de cuidar a sus hijos o su familia. Otras piensan que la artritis es parte de la vida y, como tal, la tienen que aceptar.

El reciente informe destaca que el yoga puede ser adaptado a pacientes con artritis, pues combina actividad física con técnicas de manejo del estrés.

Contexto. Los científicos de la Universidad Johns Hopkins reclutaron a 75 voluntarios: hombres y mujeres con osteoartritis o artritis reumatoide, dos de las formas más comunes de este padecimiento.

A la mitad de los analizados se les invitó a asistir a dos clases de yoga por semana, además de una práctica en casa. Al resto, se le pidió que continuara con sus prácticas y su vida de forma normal.

Dos meses después, se evaluó a ambos grupos. Quienes practicaron yoga experimentaron un incremento del 20% en su tolerancia al dolor y se describieron a sí mismos con altos niveles de energía y mejor estado de ánimo.

Mientras tanto, el otro grupo no mostró mejoras.

Los efectos favorables de la práctica constante del yoga fueron aún más evidentes tras nueve meses.

“Comprobamos que el yoga es un ejercicio seguro y eficaz para los pacientes con artritis”, dijo el investigador Clifton Bingham.

Etiquetado como: