Comportamiento social mejora si hay niveles altos de esta hormona en cerebro

Por: Irene Rodríguez 23 enero, 2015

Tener niveles mayores de oxitocina en el cerebro ayudaría a mejorar el comportamiento social de quienes tienen autismo, al menos en los ratones.

El autismo es un síndrome caracterizado por un desorden del desarrollo de las funciones del cerebro.

Los que lo sufren tienen una interacción social limitada y problemas con la comunicación verbal y no verbal.

Ahora, científicos estadounidenses señalan que aumentar los niveles de una hormona cerebral llamada oxitocina ayudaría a mejorar su condición.

Los resultados de su trabajo se publicaron esta semana en la revista Science Translational Medicine .

La oxitocina es una hormona cerebral que regula las emociones y ayuda a combatir estrés, ansiedad, depresión y momentos emocionalmente fuertes (positivos, como enamorarse, o negativos, como enfrentar la muerte de un ser querido).

Paso a paso. Los investigadores aclaran que este estudio no puede extrapolarse a los seres humanos, pues el funcionamiento del cerebro de los roedores es diferente, pero este trabajo sí da pistas para futuros estudios.

Niveles crecientes de oxitocina en el cerebro mejoraron sustancialmente el comportamiento social en ratones con autismo, según la investigación. | V. ALTOUNIAN/ SCIENCE TRANSLATIONAL MEDICINE
Niveles crecientes de oxitocina en el cerebro mejoraron sustancialmente el comportamiento social en ratones con autismo, según la investigación. | V. ALTOUNIAN/ SCIENCE TRANSLATIONAL MEDICINE

Para entender el rol de la hormona en el cerebro, los científicos crearon un ratón con una forma genética de autismo. Para ello, “borraron” un gen.

Posteriormente, se tomaron 200 ratones con estas características y se dividieron en dos grupos, a uno se le inyectó oxitocina y al otro no.

Los científicos vieron que los ratones con autismo, que tenían niveles mayores de la hormona, tuvieron mejores resultados en las pruebas de comportamiento.

Estos ratones pasaban más tiempo interactuando con otros roedores, que los que no recibieron la hormona. Estos últimos se aislaron durante la mayor parte del período de observación.

Sin embargo, aún falta mucha investigación por hacer.

“Un objetivo fundamental sigue siendo de discernir qué formas de autismo muestran una desregulación directa o indirecta del circuito de la oxitocina, sospechamos que estos pacientes son los más propensos a beneficiarse”, dijo en un comunicado de prensa Olga Peñagarikano, coordinadora del estudio.

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