Muertes por infarto disminuyeron de 41,3 por 100.000 habitantes a 20,6

Por: Irene Rodríguez 30 septiembre, 2016
fotografía: Jorge Navarro
fotografía: Jorge Navarro

Las enfermedades cardiovasculares son todavía la principal causa de muerte entre los costarricenses –así sucede desde 1970–, pero su impacto es menor y la mortalidad ha disminuido.

La baja se observa en casi todos los tipos de enfermedades relacionadas con el corazón, pero es más evidente en los infartos. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) señalan que la mortalidad en estos casos bajó de 41,3 decesos por cada 100.000 habitantes en el año 2000, a 20,6 fallecimientos por 100.000 habitantes en el 2015.

Otros padecimientos, como derrames cerebrales y males coronarios también muestran cifras alentadoras. Por ejemplo, en dicho período, la enfermedad hipertensiva bajó de 12,4 por cada 100.000 habitantes, a 10,77.

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¿A qué se debe este descenso? Según los expertos, todo es producto de una atención más oportuna, así como mejores tratamientos, medicamentos y diagnósticos. También obedece a una mayor conciencia de hábitos saludables.

“Tenemos la buena noticia de que se están reduciendo las muertes por estas enfermedades. Sí hay mejores tratamientos y medicamentos, pero también el tico está más consciente del control de su presión arterial, de su diabetes y otras enfermedades, y esto baja su riesgo”, detalló Luis Fernando Valerio, presidente de la Asociación Costarricense de Cardiología.

Trabajo pendiente. Pese a los buenos resultados, los especialistas indican que sería un error cruzarse de brazos, pues las enfermedades cardíacas continúan matando a miles de personas todos los años.

La prevención de males como la hipertensión y la diabetes, sigue siendo un reto para modificar esta realidad. “Ya hay más conciencia de que no se debe fumar, pero nos falta comer mejor, y, sobre todo, hacer ejercicio, que nos cuesta tanto”, dijo Valerio.

Un estudio de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en el 2015 señaló que los ticos han mejorado sus estilos de vida. Por ejemplo, la cifra de gente que come cinco porciones de frutas y verduras al día subió de 22,3% en el 2010 a 33,9% en el 2015, el sedentarismo bajó de 50,9% a 44,6%, y el fumado, de 14,2% a 13,3%. El consumo excesivo de licor pasó de 39,2% a 34,8%.

Menos muertes por infarto.
Menos muertes por infarto.

Aún así se está lejos de valores ideales, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que un país tiene éxito cuando la ingesta de frutas y verduras supera el 80% y el sedentarismo está por debajo del 20%.

Muestra de que todavía hay trabajo pendiente fue lo que sucedió este jueves durante las actividades conmemorativas al Día Mundial del Corazón, cuando un grupo de nutricionistas midió la cintura de 424 transeúntes en el parque Central de San José. Los resultados arrojaron que el 40% de ellos tenía alto riesgo cardíaco y otro 22%, riesgo elevado.

Esta medición se hace para saber la concentración de grasa en el abdomen. Las mujeres que presentan más de 82 cm y los hombres que superan los 94 cm, tienen riesgo elevado. Mientras que las mujeres con más de 88 cm y los hombres con más de 102 cm ya presentan un riesgo alto.

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Iniciativas. Varias organizaciones nacionales se han unido a la cruzada de luchar contra las enfermedades del corazón y cuentan con programas para mejorar el bienestar de sus empleados. La Municipalidad de Montes de Oca es una de ellas.

En conjunto con la Universidad Hispanoamericana realizó un estudio con sus 230 trabajadores, a quienes se les hizo un examen de salud general, se les impartieron charlas de cómo mejorar su nutrición y recibieron talleres de actividad física.

A los dos años, 107 personas terminaron el programa. El 35% modificó los malos hábitos –dejar el tabaco, el licor o las comidas grasosas–. El 71% come más frutas y verduras, el 74% toma más agua y el 52 % se ejercita más.

“No hay que hacer tanto cambio. Salir a caminar 30 minutos todos los días, mejora los corazones”, concluyó Marcela Castro, coordinadora del estudio.

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¡Viva más y mejor!

Frutas y verduras. Deben consumirse al menos cinco porciones al día. Una porción puede ser una manzana pequeña, un melocotón u 80 gramos de fruta picada.

Consumo de sal. Quite el salero de la mesa. Al cocinar, tome en cuenta que no debería consumirse más de una cucharadita (cinco gramos) al día.

Tome más agua. La recomendación es de ocho vasos (dos litros) al día.

Evite la mayonesa. Este aderezo es de las principales fuentes de grasa.

Alimentos empaquetados. Limite al máximo su consumo, especialmente los que son fritos.

Comidas fritas. Evítelas al máximo. Si debe cocinar algo frito, prefiera el aceite de soya. Asimismo, use poca mantequilla, margarina y manteca.

Productos integrales. Busque panes, arroz y pasta integral e incorpórelas poco a poco a su dieta.

Embutidos. Evite su consumo al máximo pues, normalmente, tienen mucha grasa y sodio.

Fumado. Elimine del todo el tabaquismo. Aumenta el riesgo de cualquier enfermedad cardíaca.

Sueño. Dormir entre seis y 10 horas al día es lo ideal, pero cada persona tiene un ciclo diferente.

Actividad física. Camine al menos durante 30 minutos al día, no se mida por la distancia, cada día caminará más rápido y con más fuerza y hará distancias mayores. Si se siente preparado, trote o corra.