Por: Gloriana Corrales 26 abril, 2015

Aunque hay quienes dicen que de amor nadie muere, en 1980, Miguel Bosé llenaba las radios con una despedida a la que tituló Morir de amor . ¿Quién tiene la razón?

Todo apunta a que la verdad está del lado de la letra del cantante español. Según un estudio conducido por investigadores de la Universidad de Glasgow, en Escocia, y de la Universidad de Bristol, en Iglaterra, no es tan disparatada la consecuencia extrema del duelo que tantas veces ha dado pie a canciones y poemas.

Los expertos en Salud Pública condujeron su estudio con base en la evolución de 4.395 matrimonios, con edades entre 45 y 64 años, y que enfrentaron la muerte de su pareja.

“El duelo conyugal, al combinarse con los factores de riesgo existentes, aumenta el riesgo de mortalidad”, arrojó el estudio.

Según la investigación, el duelo por la muerte de la pareja puede aumentar el riesgo de padecer problemas cardíacos. | FOTO: ARCHIVO/LUIS NAVARRO
Según la investigación, el duelo por la muerte de la pareja puede aumentar el riesgo de padecer problemas cardíacos. | FOTO: ARCHIVO/LUIS NAVARRO

Según las conclusiones de los investigadores Carole Hart, David Hole, Debbie Lawlor, George Davey Smith y Tony Lever, durante los primeros seis meses posteriores a la muerte de uno de los integrantes de una pareja, se incrementa el riesgo de muerte del viudo por diferentes causas, las cuales se ven agravadas por desórdenes en los hábitos de vida, como el fumado, el consumo de bebidas alcohólicas y una mala alimentación.

En los cinco años siguientes, el doliente tendrá mayores probabilidades de desarrollar afecciones cardíacas.

Uno de estos padecimientos suele ser la miocardiopatía de Tako-Tsubo, mejor conocida como el Síndrome del Corazón Roto, que se puede explicar como un debilitamiento del músculo que bombea la sangre.

Según datos del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés), los síntomas más frecuentes son el dolor en el pecho, arritmias y la sensación de falta de aliento, efectos similares a los de un infarto.

Este tipo de afección temporal ocurre de repente después de sufrir estrés emocional o físico extremo, pero los resultados del electrocardiograma no se parecen a los de una persona con un ataque cardíaco. Además, no se presentan indicios de lesiones en el corazón o de obstrucción de las arterias coronarias.

Así que será mejor que lo piense dos veces antes de creer que de amor nadie puede morir.