Más sueño de la cuenta podría alterar patrones de sueño en la edad escolar

Por: Irene Rodríguez 20 febrero, 2015

Para muchos menores con edades entre 2 y 5 años, dos o hasta tres siestas al día son parte de su rutina. Sin embargo, pasados los 2 años de edad, no es recomendable que hagan más de una siesta, pues eso podría alterar los patrones de sueño, lo que les causaría problemas para dormir en su etapa escolar, e incluso, colegial.

A esa conclusión llegó una revisión de 26 estudios médicos publicada en la revista Archives of Disease in Childhood .

“El sueño es un requisito importante para la salud y es necesario que los niños pequeños duerman un rato durante el día”, indicó uno de los autores del estudio, Gregory Slath, del Instituto del Sueño de Gran Bretaña.

“Con el acelerado desarrollo físico y mental, las siestas proporcionan al cuerpo y a la mente el tiempo de descanso requerido para crecer y reponer fuerzas. Los bebés requieren más tiempo que los niños y, conforme más grandes son, necesitan menos. Después de los 2 años, con una sola siesta tienen el suficiente tiempo de sueño”, dijo.

¿Cuánto tiempo deben dormir? El estudio señala que lo recomendable es de 15 a 30 minutos a media mañana o a media tarde. Sin embargo, afirman que es mejor que la siesta sea a media tarde, cuando el niño está más cansado y debe reponer más energías.

¿Y si no duerme del todo? No dormir nada durante el día también puede causarle problemas al menor, pues carecería de ese periodo para recargar energías.

Los expertos aconsejan que los niños tengan el mismo horario para irse a dormir cada noche y para despertar en las mañanas. Es ideal que duerman en su propio dormitorio. | FOTO CON AUTORIZACIÓN DE WWW.SXC.HU
Los expertos aconsejan que los niños tengan el mismo horario para irse a dormir cada noche y para despertar en las mañanas. Es ideal que duerman en su propio dormitorio. | FOTO CON AUTORIZACIÓN DE WWW.SXC.HU

La psicopedagoga costarricense Lilliam Quirós sostiene que los niños en edad preescolar necesitan ese breve descanso, no solo por su desarrollo físico, sino también cerebral.

“Algunas mamás se quejan de que el chiquito se pone muy rebelde si no hace la siesta. Eso responde a que el cuerpo pide dormir en cierto momento, para que se den el desarrollo y el crecimiento”, destacó Quirós.

Sin embargo, la especialista explica que a esas edades también pueden presentarse problemas de insomnio.

Si bien en ciertos casos podrían asociarse con temores del niño, también pueden ser consecuencia de demasiadas siestas durante la jornada.

“Si alguien de 5 años hace siesta en la mañana y nuevamente en la tarde, no podemos pretender que tenga sueño por la noche, pues ya necesita dormir menos”, ejemplificó Quirós.

Finalmente, los expertos insisten en que cada organismo es diferente, incluso en el seno de una misma familia, y, por ende, no debe obligarse a todos los menores a hacer la siesta a la misma hora y por el mismo lapso.