Por: Patricia Recio 15 agosto, 2016
Alejandra aseguró que poder elegir cómo tener a su bebé la hizo sentir mayor confianza en sí misma a la hora del parto.
Alejandra aseguró que poder elegir cómo tener a su bebé la hizo sentir mayor confianza en sí misma a la hora del parto.

Alejandra Mena Venegas no había escuchado que existían distintas posiciones para dar a luz.

Nicolás es su segundo hijo, y como ya había ido al curso de preparación para el parto cuando esperaba a Valeria, hace cinco años, en esta ocasión, ella y su esposo se dieron por eximidos.

Mena llegó al Hospital de Alajuela el martes 9 de agosto, pasadas las 4 p. m., en compañía de su marido, Daniel Ortiz. Tenía cuatro centímetros de dilatación y contracciones variables, por lo que nunca habría imaginado que la labor se extendería por casi 27 horas.

Durante todo ese tiempo, él la pudo acompañar y ambos aprovecharon el espacio y la atención para que les explicaran sobre distintas posiciones para el parto y otros cambios que implementó el hospital.

Según contó la madre, la posibilidad de elegir la hizo ganar confianza.

Ese factor fue muy importante, pues Nicolás resultó ser más grande de lo esperado y la labor fue agotadora.

Cuando debió pasar a la sala de expulsión, el obstetra la guio para que probara en la camilla cómo se sentía más cómoda.

Al final, decidió quedarse sentada, con el respaldar de la cama levantado y con los pies apoyados en unos tubos y no en los estribos que se usan tradicionalmente, en la llamada posición ginecológica. Tras 25 minutos de dolor y de pujar, a las 7:02 p. m. del miércoles 10 de agosto, Alejandra y Daniel conocieron a su pequeño Nicolás.

“Hace cinco años, cuando tuve a mi primer bebé, me acomodaron en una posición y en esa la tuve que tener. En esta ocasión, me informaron y yo escogí la que me hacía sentir mejor.

”Durante el parto, me preguntaron si quería cambiar; eso me ayudó a sentir más confianza en mí misma”, comentó la alajuelense de 28 años.

Además, le daba tranquilidad tener cerca a su esposo, Daniel, quien no solo la acompañó durante la labor de parto sino también en la noche que siguió al alumbramiento. “Hace cinco años pude quedarme hasta que estaba en sala de labor, pero luego tuve que retirarme e irme a la casa, ahora puedo quedarme hasta mañana que nos den la salida”, comentó Ortiz.

”La atención de las enfermeras y doctores ha sido excepcional, han estado siempre pendientes de ella y del bebé”, añadió complacido.

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