Por: Monserrath Vargas L. 25 octubre, 2015
Las maestras que participan en el proyecto, acompañadas por la investigadora de la Universidad de Costa Rica (UCR). | GABRIELA TELLEZ
Las maestras que participan en el proyecto, acompañadas por la investigadora de la Universidad de Costa Rica (UCR). | GABRIELA TELLEZ

Enseñar a personas adultas a leer y escribir no es tarea sencilla, pero ocho educadoras de la Escuela Finca La Capri, en San Miguel de Desamparados, asumieron el reto de hacerlo desde agosto de este año.

De forma voluntaria y dos veces a la semana, las maestras reciben a los padres de sus estudiantes y los guían en el proceso de aprender a leer, escribir, sumar y restar. ¿Por qué lo hacen?

Las motivaciones son diversas. La educadora Ivette Alan Carrillo, por ejemplo, se inspira en sus propios alumnos.

“Cada uno de ellos es reflejo de su hogar. Si yo necesito estudiantes brillantes, ellos deben tener apoyo en el hogar, y muchos de ellos no lo tienen o no lo han tenido”, aseguró.

Por su parte, otras como Arabela Cerdas quieren retribuir un poco de lo que a ellas mismas se les dio cuando estudiaban. “Yo estudié con beca. Lo que dije es: ‘¿Por qué no puedo dar un poquito de lo que me dieron gratuito?, ¿por qué no regalarlo a la gente que lo necesita?. Porque nosotras no estamos cobrando, estamos ad honorem ’ ”.

Y el entusiasmo crece cuando los frutos comienzan a verse y las mamás y papás comienzan a creer en ellos mismos.

Algunos de los padres de familia que forman parte del programa de alfabetización ya contaban con ciertos conocimientos básicos y ahora hasta se plantean presentar los exámenes de sexto grado e ir al colegio. Hay una que hasta sueña con ser arquitecta en el futuro.

La satisfacción personal es otra de las motivaciones de las maestras. “Es similar a un chiquito de primer grado: se les enseña hasta a coger el lápiz . Uno cuando ve que ya escriben, que ya leen, uno se siente completamente realizado; ellas se sienten útiles y que pueden hablar sin pena”, dijo Roxana Chacón.

Para que el proyecto se logre sostener en el tiempo, el programa requiere de apoyo.

Una de las soluciones que plantea la directora es que a las maestras se les pague un 15% de recargo salarial para que no pierdan esa motivación y sea posible que los padres y los niños de la escuela tengan un mejor futuro.

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