Los dos rasgos provienen de orígenes evolutivos similares: la dilatación es un subproducto de la evolución de la impulsividad

Por: Carolina Ruiz Vega 10 abril, 2014
La dilación se refiere a la demora, tardanza o detención de algo o de algo que hacer por algún tiempo.
La dilación se refiere a la demora, tardanza o detención de algo o de algo que hacer por algún tiempo.

La impulsividad y la dilación ---tendencia de dejarlo todo para después--- no solo son hereditarias sino que están genéticamente vinculadas entre sí, afirma un estudio.

Esto sugiere que los dos rasgos provienen de orígenes evolutivos similares y que la dilación es un subproducto de la evolución de la impulsividad.

“Nuestros ancestros debían haber estado inclinados a buscar recompensas inmediatas cuando el día siguiente era incierta. La dilación puede haber surgido más recientemente en la historia humana porque en el mundo moderno tenemos muchos objetivos distintos futuros para los que tenemos que prepararnos”, explica el autor del estudio, Daniel Gustavson, en el sitio de la Association for Psychological Science.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron 181 pares de gemelos idénticos --que comparten el 100% de sus genes-- y 166 pares de mellizos ---que comparten el 50% de sus genes, como los demás hermanos---.

Su objetivo fue aprovechar esas discrepancias biológicas para averiguar la importancia relativa de las influencias genéticas y ambientales en comportamientos particulares, como la dilación y la impulsividad.

Gustavson y sus colegas están ahora investigando cómo la dilación y la impulsividad se relacionan con las habilidades cognitivas de nivel superior, como las funciones ejecutivas y si estas influencias genéticas están relacionadas con otros aspectos de la autorregulación de la vida cotidiana.

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