Si quiere que alguien se abra emocionalmente con usted, solo tiene que hacerlo reír

Por: Alejandra Vargas M. 28 marzo, 2015

Compartir una risa hace que las personas establezcan un contacto emocional cómplice, lo que promueve que se sientan a gusto para hablar a otros sobre sí mismas, incluso cuando sean desconocidos.

“Si quiere que alguien se abra emocionalmente con usted, solo tiene que hacerlo reír”, sugiere el estudio realizado por el University College London, del Reino Unido, y publicado en la última edición de la revista científica Human Nature.

El análisis británico tenía por objetivo investigar el papel y la influencia de la risa en la socialización humana.

Este reveló que la apertura personal que surge luego de una sonrisa o de varias se da sin que las personas sean conscientes de ello.

El autor del estudio, Alan Gray, explicó que el acto de “abrirse verbalmente” ante alguien es una de las bases en la construcción de nuevas relaciones. “Este tipo de confesiones pueden ser sobre temas muy sensibles, relacionados con temores o sufrimientos muy personales e incluso creencias religiosas. También pueden ser revelaciones menos trascendentes y hasta ‘superficiales’, como hablar de nuestra comida favorita”.

Gracias a las risas es más sencillo que se produzcan esos momentos en que uno siente que se “conecta” con otros: de un ser humano a otro ser humano.

Metodología. Gray y sus colaboradores reclutaron a 112 estudiantes de la Universidad de Oxford, Inglaterra, y los separaron en categorías.

A los voluntarios de cada grupo se les pidió observar juntos un video de 10 minutos sin comunicarse unos con otros.

Los videos usados eran diferentes en la cantidad de risas que provocaban y en la cantidad de sentimientos positivos o emociones que suscitaban.

El primero incluía imágenes de una comedia; el segundo explicaba una clase de golf y el tercero era un episodio de un documental sobre la naturaleza de la cadena de noticias BBC.

En cada caso, los científicos monitorearon el estado emocional de los participantes antes y después de ver el video, así como las risas durante este.

Luego, se alentaba a un representante de cada grupo a escribir un mensaje a otro participante, con el objetivo de que se conocieran mejor entre ellos, y se monitorearon las conversaciones.

Quienes más rieron fueron capaces de ser más expresivos y de “revelar más de sí mismos” que los demás. Curiosamente, los que hicieron las “confesiones” no estaban tan conscientes de las “intimidades que estaban revelando de sí mismos”.

El poder de la risa ya ha sido estudiado por otros científicos. Un reporte previo de la Universidad de Tubinga, en Alemania, aseguró que los distintos tipos de risa activan distintas partes del cerebro, según investigadores.

Así, por ejemplo, las risas de burla o de alegría activan aquellas zonas más relacionadas con las relaciones sociales, mientras que la risa provocada por las cosquillas activa la parte del cerebro que se ocupa de los sonidos.