Pruebas mostraron que muchos prefieren infligirse a sí mismos sensaciones molestas antes que pasar 15 minutos solos en un cuarto

 19 julio, 2014

Washington. AFP Investigadores de las universidades de Virginia y Harvard, en Estados Unidos, llevaron a cabo 11 experimentos distintos para ver cómo reaccionaba la gente cuando se le pedía pasar un tiempo en solitario.

Más de 200 personas con edades entre 18 y 77 años, entre ellos estudiantes universitarios, campesinos y religiosos, participaron en los diversos experimentos.

A todos se les pidió que se sentaran solos en una habitación completamente vacía y sin adornos, carente de teléfonos, de acceso a Internet y de materiales de lectura.

Después, debían contar cómo habían lidiado solos con sus pensamientos en periodos de entre 6 y 15 minutos.

La mitad de ellos consideró desagradable el experimento. “La mayoría de la gente no disfruta de quedarse ‘solamente pensando’ y prefiere tener algo que hacer”, concluyó el estudio, publicado en la última edición de la revista Science .

¿Y entonces? Cuánto detestan las personas estar a solas con sus pensamientos, es algo difícil de medir. Por eso, con el objetivo de generar una mejor discusión en torno al tema, los investigadores analizaron qué tipo de cosas prefería hacer la gente antes que quedarse pensando en completa soledad.

Los resultados fueron tan variados como sorprendentes. Por ejemplo, en un experimento se halló que los estudiantes preferían escuchar el sonido chirriante de un cuchillo antes que no escuchar nada. “Habríamos creído que las personas preferirían no sentir una molestia”, reconoció una de las autoras del estudio, Erin Westgate.

Después, ofrecieron a los participantes una serie de estímulos, entre ellos un choque eléctrico suave, como el que podría sentirse al frotar un pie en una alfombra.

Una vez que los participantes sintieron el choque la primera vez, lo consideraron tan molesto y desagradable que algunos dijeron que estarían dispuestos a pagar hasta $5 (unos ¢2.700, aproximadamente) con tal de no experimentarlo de nuevo. Pero luego, cuando cada uno de ellos fue dejado solo en un recinto durante 15 minutos, con la posibilidad de provocarse choques eléctricos si se le apetecía, dos tercios de los hombres optaron por provocarse esa molestia. La mayoría de ellos se infligió el choque entre una y cuatro veces, aunque se presentó el caso particular de uno que lo hizo en 190 ocasiones.

Entre tanto, una cuarta parte de las mujeres eligió también el choque eléctrico y repitió la molesta acción entre una y nueve veces.

Westgate comentó que aún estaba estupefacta por las conclusiones de su investigación. “Creo que hemos subestimado mucho lo difícil que es dedicarnos conscientemente a tener pensamientos positivos y lo fuerte que es nuestra necesidad de estimulación externa, aunque esos estímulos sean claramente desagradables”, manifestó.

Según la científica Westgate, el estudio igualmente reveló hallazgos que eran predecibles, como el hecho de que el grueso de la gente prefiera los estímulos positivos, por ejemplo, leer un libro o jugar con un videojuego.

La vida moderna ofrece mil ejemplos de cómo hemos desarrollado ambientes caóticos que, lejos de promover una soledad constructiva, solo aportan ruido.

Etiquetado como: