Por: Monserrath Vargas L. 20 noviembre, 2014

En el mundo, el 87% de los empleados se sienten desconectados de sus trabajos y solo en Estados Unidos se reportan $500.000 millones al año en pérdidas, por falta de productividad.

Una iniciativa llamada Delivering Happiness propone la felicidad como modelo de negocios pues parte de la premisa de que, si se impulsa este valor en el trabajo y en la vida de las personas, se pueden construir empresas competitivas y un mundo mejor.

Esa es la principal tesis que sostiene Jenn Lim, directora general de este movimiento, quien conversó con La Nación durante su participación en el festival de emprendimiento INCmty, celebrado en el campus central del Tecnológico de Monterrey, en México, a inicios de este mes.

¿Cómo se puede implementar un modelo de la felicidad en empresas tecnológicas que suelen ser consideradas rígidas o muy frías?

Para mí, no es importante si la empresa tiene que ver con tecnología o cuidados de la salud, porque lo que enmarca a esta ciencia de la felicidad es más universal. Es algo independiente del sector, de la geografía, de la cultura.

¿Cómo puede un empleador introducir la metodología de Delivering Happiness sin encontrar oposición?

Por esa razón, nos mantenemos neutrales o agnósticos. En algunas compañías ellos no quieren que estemos mencionando el término “felicidad” todo el tiempo. A veces, el programa avanza sin que haya que mencionar esa palabra. No es que se les diga a los empleados: ‘Tienes que ser feliz o estar feliz si quieres trabajar para esta empresa’.

”El mensaje es, más bien: ‘Nosotros queremos asegurarnos de que vivas tu vida al máximo, que prosperes a tu propia manera’. No se trata de la terminología que usemos, se trata de que nos preocupamos por ti, como un empleado, para que podamos tener éxito como un equipo”.

INCMTY PARA LN
INCMTY PARA LN

En su conferencia, usted invitó a ser emprendedor en un campo que apasione a cada quien. ¿Cómo saber qué es lo que le apasiona a una persona?

A veces, la gente no tiene claridad sobre cuáles son sus metas o propósitos, pero el hecho de salir y hacer cosas diferentes (no necesariamente tienen que ser cosas que le gusten, pueden ser las que no le gustan) es una forma fácil de darte cuenta cuáles son las cosas que, definitivamente, no quieres hacer o no te apasionan.

”La creatividad y la inventiva creo que son claves, porque nunca sabes dónde se va a abrir una ventana para identificar qué es lo que amas”.

¿Cómo logran insertar esta ciencia de la felicidad en las compañías?

Nuestra idea no es llegar y cambiar por completo la estructura; más bien, llegamos y nos conectamos a lo que ya existe. Nos convertimos en socios del cambio. Lo que damos es una perspectiva del tipo: ¿Estás viviendo tus valores? ¿Están definidos? ¿Está tu comportamiento alentando esos valores? No estamos tratando de cambiar nada.

”Muchas compañías, cuando ya están maduras, necesitan un recordatorio de cuál es su verdadero ADN, pero no tienen que hacer grandes transformaciones”.

¿Cómo podría aplicar una persona esta ciencia de la felicidad en su vida?

Yo creo que todo comienza desde ahí, desde dentro. Si hablamos en términos de las empresas, la empresa solo sobrevivirá si conduce a los individuos a ser lo que ellos son. Por eso es de vital importancia que se construya un ambiente donde los individuos puedan realizarse a sí mismos, para que puedan usar esa pasión en el trabajo. Es algo más personal, se trata de individuos y no tanto de las competencias de la empresa para alcanzar el éxito.

Las empresas a veces consideran que las iniciativas para generar cambios son muy costosas. ¿Sucede eso con Delivering Happiness ?

Suele ser más sencillo lograr el cambio en las empresas que tienen menos gente; cuanta más gente tienes, más debes trabajar el cambio e ir escalando para mantenerlo funcionando.

¿Cuánto tiempo tardan haciendo entender a la gente cómo funciona el método?

Esa es una consulta común, pero ¿depende de qué? De si la empresa está supercomprometida, si algunas personas lo están y otras no.

”Solo por poner un ejemplo: hace un tiempo, en una empresa pequeña para la que trabajé realizamos tres talleres durante unos tres o cuatros meses, y les ayudó efectivamente a mejorar ventas y disminuir porcentajes de ausentismo”.

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