Ejercitarse así favorece la liberación de endorfinas o ‘moléculas de la felicidad’ y contribuye a manejar mejor el estrés en las tardes

 16 agosto, 2014

Santiago de Chile. El Mercurio/GDA Ejercitarse en el gimnasio en la hora de almuerzo es una actividad que ofrece múltiples beneficios físicos, emocionales y hasta laborales.

“Hacer ejercicio a mediodía permite generar una mayor tolerancia al estrés para quienes acuden al gimnasio a esa hora, sobre todo por la liberación de las endorfinas, un neurotransmisor que permite la comunicación entre las neuronas, y que está relacionado con la parte más placentera y positiva del cerebro. Estas neuronas provocan sensación de placer, alegría y bienestar, haciendo que la persona presente una mejor predisposición a la jornada laboral”, asegura el profesor de Fisiología del Ejercicio Juan Maureira.

“Esta actividad rompe el esquema del día, logra un cambio en la rutina cotidiana. Así, si la mañana no fue la mejor, ir al gimnasio me ‘saca’ del estado en el que estaba sumergido. Además, el efecto posterior al ejercicio, de sentirse más enérgico, de buen humor y mentalmente más activo, ayuda a enfrentar la segunda parte de la jornada de mejor forma y a aprovechar mejor el resto del día”, añade el entrenador Diego Pérez.

La confusión, eso sí, viene cuando, en medio de la jornada laboral, se debe decidir si usar la hora libre para comer o realizar deporte. Si elige la segunda, el tema es saber cuándo y cómo alimentarnos.

Para Maureira, “después de una mañana de trabajo con un desayuno muy temprano, el cuerpo necesita energía. Si la persona realiza ejercicio físico a mediodía debe imperiosamente ingerir algún tipo de alimento; de lo contrario, podría llegar a sufrir un desmayo en el gimnasio. Es recomendable comer mínimo una hora antes de su entrenamiento. Se aconseja una merienda a las 10:30 o un almuerzo cerca de las 11:45 horas”.

Idealmente, esta merienda debiera ser un buen bocadillo en que se encuentre un carbohidrato de digestión rápida y otro de digestión lenta (por ejemplo, un sándwich de pan integral con mantequilla de maní o granola con frutas y yogur), además de ingerir mucho líquido.

El otro factor importante es que el almuerzo marca la mitad de la jornada laboral, por lo que muchas veces el cansancio posterior al ejercicio es un impedimento para rendir el resto de la jornada.

Para paliar al máximo esa fatiga, los especialistas destacan como clave procurar que haya una hidratación y alimentación adecuadas antes del ejercicio y después.

Ellos coinciden en que es idóneo ingerir los nutrientes que permitan aumentar la síntesis de proteínas y mejorar el estado anabólico tras el entrenamiento.

En ese sentido, el plátano o banano puede aportar una cantidad de energía considerable (carbohidratos), como también repone el llamado glucógeno muscular.

Disimular la cara roja. A pesar de la ducha y el maquillaje, muchas veces la cara continúa enrojecida después de la actividad física.

Esto sucede porque la circulación sanguínea y la temperatura corporal aumentan. Para evitarlo, se recomienda mantenerse bien hidratado antes de la actividad física, durante el ejercicio y después de él, así como evitar duchas de agua muy caliente tras el entrenamiento. De ese modo, será más fácil volver al estado y aspecto normales.

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