Sala tiene cama de agua, juegos de luces, una pantalla gigante, futbolines, juegos de mesa, libros y equipos para hacer ejercicio

Por: Irene Rodríguez 10 septiembre, 2014

Isabella Barrenechea tiene tres años y problemas en el corazón, los bronquios y las caderas. Desde poco después de su nacimiento, ella es visitante frecuente del Hospital Nacional de Niños (HNN), pero ayer su visita tuvo algo distinto: jugó en una piscina de bolas, brincó en una cama de agua, abrazó lámparas que cambian de color y utilizó máquinas para ejercicios.

Ella fue de los primeros pacientes en utilizar la nueva Unidad de Terapia Recreativa, que permite a los niños un espacio para “botar” tensiones, relajarse y distraerse, pero también mejorar su desarrollo motor, rehabilitar sus músculos y promover la socialización.

“Está muy bonito; aquí sí puedo tocarlo todo”, comentó la menor.

Imagen sin titulo - GN
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Para su madre, Carolina Alfaro, este espacio era necesario para niños como su hija.

“Este es un recurso muy importante para ellos, que necesitan relajarse, olvidarse por un ratito de la enfermedad y también rehabilitar músculos mediante el juego. Ahora cuentan con un espacio para hacerlo”, manifestó Alfaro.

El equipo. Esta unidad cuenta con con una estación de videojuegos, otra estación “tallercito”, donde hay actividades didácticas, una biblioteca llena de cuentos infantiles, una pantalla gigante para ver películas o videos, equipos de ejercicio y juegos como futbolines.

Además –afirma el centro médico–, posee la primera sala sensorial de un hospital público en Centroamérica y el Caribe. En esta sala hay una piscina con bolas, una cama de agua, música, lámparas que cambian de color y otros juegos.

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Este fue uno de los ambientes más disfrutados por los niños.

“Todo esto está chivísima. Me gusta porque es un campo abierto, donde nos dejan divertirnos. Esta parte del hospital no es fea ni aburrida”, manifestó Melanie Vega, paciente de 8 años.

Para Orlando Urroz, director del HNN, este espacio es un apoyo vital para la recuperación de los menores. “Esto les da salud a los niños y también alegría”, aseguró.

El lugar tiene un área de 430 metros cuadrados y se hizo realidad gracias al aporte de 36 empresas que donaron dinero y equiparon la sala de juegos.