Por: Irene Rodríguez 25 mayo, 2014
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Está en el país para participar en el Foro Iberoamericano de Entidades Médicas , en el que expertos de distintas ramas se reúnen para discutir posibles políticas de salud pública que sean novedosas para la región.

Juan José Rodríguez es un galeno con especialidad en medicina familiar y comunitaria. Es presidente de la Organización Médica Colegial de España (OMC, equivalente aquí al Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica).

Su ponencia giró en torno a uno de los temas que más lo apasionan: cuándo un padecimiento es real, o es inventado o “fantasma” y fue creado para satisfacer la necesidad de un medicamento o producto que no es tan requerido, pues dicha condición no es una enfermedad en sí misma (calvicie, bajo nivel de testosterona o canas que salen más rápido de lo previsto).

Sobre este tema conversó con La Nación . Este es un extracto de lo que habló.

¿Qué es una enfermedad inventada? ¿Cómo podemos distinguirla de una enfermedad real?

Hay situaciones normales en la vida de una persona que no son enfermedad, pero que tal vez pueden hacer a una persona diferente del promedio. Por ejemplo, la calvicie. ¿Es una enfermedad? No, pero hay quienes la ‘enfermizan’ y la hacen parecer como que esa persona tiene algo diferente del promedio y que eso, diferente, es una enfermedad.

”Con eso le venden el remedio. Hay todo un negocio en inventar enfermedades y otro negocio en crear remedios para ellas. A veces la misma compañía inventa ambas cosas. A veces son empresas diferentes, pero el efecto no varía.

”El resultado es que nos sentimos etiquetados y que, aunque no estemos enfermos, comenzamos a sentirnos enfermos. Y si el remedio no funciona, como a veces sucede, ahí sí podría venir una enfermedad: una persona frustrada, decaída, deprimida o que se siente mal porque no se curó de una enfermedad que nunca fue tal.

”Hay cosas que, definitivamente son una enfermedad y requieren medicamentos, pero para eso hay que preguntarle a un médico, no al vendedor de productos de supermercado o a Internet”.

¿Qué otras enfermedades inventadas son comunes?

Hay una diferencia muy pequeña entre una enfermedad inventada y una enfermedad fantasma.

”Una inventada puede ser un hecho real que no es enfermedad. Por ejemplo, el déficit de testosterona en un hombre. Eso es algo que se puede medir, pero no se trata de una enfermedad.

”En una sociedad machista se puede pensar que es una enfermedad que el hombre tenga menos testosterona, pero esos niveles varían de hombre a hombre y, además, es normal perder estos niveles con la edad. Eso no es enfermedad.

”Pero, se venden remedios contra esta condición que no son nada baratos. Te hacen creer en la enfermedad, te venden la ‘cura’ a un precio que muchas veces no es barato y a veces ni funciona.

”Hay enfermedades fantasma, como hacer creer que un niño tiene retraso para aprender a hablar cuando solo tiene un año. En realidad hay niños que comienzan a hablar a los tres años. Pero son ideas que te venden y, con eso, ya se etiqueta a un niño y se vende un remedio para la etiqueta”.

¿Cómo juega el efecto placebo en los remedios?

El efecto placebo se da porque uno a veces le cree tanto a un medicamento que entonces sí se obtienen los resultados esperados. El poder de la mente a veces te hace sentir menos dolor o más energía. Aunque en realidad el remedio no sea tan eficaz, la mente lo es. Pero hay cosas para las que nunca habrá efecto placebo. Por ejemplo, no lo hay para enfermedades mayores.

¿Cómo saber cuando nos están inventando un padecimiento?

Con educación. Mucho de lo que se nos vende es para solventar cosas que no tienen por qué solventarse porque no son problema.

Pregunten a un médico o a un nutricionista porque muchas veces lo que te venden no es medicamento, si no un alimento o suplemento nutricional.

”Pero no se vayan a comprar algo sin preguntarle a un profesional de salud. El ser calvo, o el estar triste un día después de que el novio te dejó o porque se murió tu madre no es una enfermedad”.