Esta disciplina gana más adeptos cada día, pero si no se practica bien, los daños podrían ser de cuidado

Por: Irene Rodríguez 20 junio, 2015

El yoga es una forma de estirar y trabajar todos los músculos y articulaciones, desarrolla la flexibilidad y es una opción para quienes tienen lesiones que les impiden hacer ciertos deportes o ejercicios con peso.

También es una forma de relajación, meditación y adiestramiento para mejorar la salud mental y emocional.

“El solo hecho de ir y practicar yoga ayuda a una mejor calidad de vida, a dormir bien, a la buena digestión, a eliminar toxinas, a ser flexibles en todo sentido, a fortalecer músculos, a una mayor circulación de la sangre; un organismo oxigenado nos permite una muy buena salud”, destacó Sofía Pérez, presidenta de la Asociación Costarricense de Profesores de Yoga de Costa Rica (Asoyoga).

“Alguien que no sepa cómo guiar a un principiante puede hacer que se lastime. Por ejemplo, una persona puede tener la fuerza para pararse de manos, pero esto no quiere decir que lo haga de una forma correcta, con la postura y el balance necesarios. Esto, en el largo plazo, puede derivar en lesiones en la espalda”

Todos esos beneficios existen, pero también el riesgo de que, si el instructor que lo guía no es profesional y no tiene el entrenamiento para enseñar, usted podría sufrir daños.

“Una persona puede saber cómo realizar yoga y hacer muy buenas posiciones, pero eso no indica que es un buen instructor, porque para eso se necesita una preparación”, explicó Melania Fernández, instructora de AntiGravity Yoga, una disciplina que utiliza una hamaca para hacer muchos de los movimientos incorporando algunas inversiones; es decir, ejercicios “de cabeza”.

“Alguien que no sepa cómo guiar a un principiante puede hacer que se lastime. Por ejemplo, una persona puede tener la fuerza para pararse de manos, pero esto no quiere decir que lo haga de una forma correcta, con la postura y el balance necesarios. Esto, en el largo plazo, puede derivar en lesiones en la espalda”, afirmó Fernández.

La especialista explicó que aquellos que estén iniciándose en cualquier tipo de yoga, deben ir de forma gradual y a su ritmo, por lo que no se deben hacer movimientos muy elaborados en las primeras etapas.

RAFAEL MURILLO
RAFAEL MURILLO

“Usted puede pedir una clase de prueba. El cuerpo es sabio y le indicará si esa clase es buena para usted. Usted tiene que sentirse bien”, aseguró.

Este domingo se celebra el Día Mundial del Yoga y en cada provincia costarricense se impartirán clases gratuitas para festejarlo.

¿Es para todos? Fernández indicó que el yoga es una disciplina abierta para todas las personas, de todas las edades, incluso el AntiGravity yoga tiene la ventaja de que, al usar una hamaca, permite movimientos que normalmente los principiantes no logran en el piso.

Sin embargo, como en todo tipo de ejercicios, hay contraindicaciones. Por ejemplo, el AntiGravity no puede ser realizado por mujeres embarazadas, personas con una cirugía reciente, con problemas cardíacos, glaucoma o que se hayan puesto bótox en las últimas seis horas.

Los expertos aseguran que si una persona sufre algún traumatismo o enfermedad, es primordial que se lo comunique al profesor. En este punto, un aspecto por resaltar es si se logra o no empatía con la persona guía; esto es muy importante.

“El instructor debe intentar hacernos progresar, pero siempre respetando nuestras posibilidades. Debe tener precisión en sus instrucciones y hacer las correcciones necesarias para evitar lesiones y aprovechar los beneficios de cada postura. Debe hacerlo sentir cómodo, seguro e inspirado. Si no hace clic con un profesor, busque otro”, manifestó Fernández.