Bebé de mamá con estrés postraumático desarrolla con facilidad enfermedad

 23 junio, 2014

Esto es algo que se observó al estudiar a los veteranos de la guerra de Irak que sufrían de estrés postraumático; es decir, que seguían reviviendo una mala experiencia como si fuera la primera vez.

En varios de estos casos, se vio que existía el antecedente de un fuerte trauma sufrido por la madre durante la gestación.

No se trata de un simple estrés por un problema familiar, o por tener una agenda recargada. En este caso, son situaciones extremas como un asalto, un accidente grave o vivir un desastre natural.

Para aclarar esta situación, investigadores del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad Católica de Chile (UC), realizaron un estudio con ratones. Estos animales tienen un sistema nervioso muy similar al humano, por lo que eran ideales.

A algunas hembras les restringieron su posibilidad de moverse media hora al día por varios días seguidos, situación en extremo estresante para un animal tan activo.

Las proteínas y hormonas generadas durante un evento traumático en una mujer embarazada llegarían a su hijo en gestación. | ARCHIVO
Las proteínas y hormonas generadas durante un evento traumático en una mujer embarazada llegarían a su hijo en gestación. | ARCHIVO

Así demostraron que cuando la madre sufre este estrés en el embarazo, las crías desarrollan después con facilidad estrés postraumático, “ya que no pueden olvidar las experiencias emocionales fuertes que son negativas. Las mismas que se asocian a enfermedades neuropsiquiátricas como la esquizofrenia, la depresión o el déficit atencional”, manifestó Francisco Aboitiz, del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UC. El trabajo fue publicado en Internet a fines del mes de mayo por la revista Cerebral Cortex.

Pero, además, el trabajo demostró que en estos casos se produce un problema en la conexión de dos áreas cerebrales que son críticas para la memoria. Se trata del hipocampo y de la corteza prefrontal.

Cómo superarlo. “Logramos comprobar que el estrés causa cambios anatómicos y metabólicos en el cerebro. Un cambio que pudimos ver en tiempo real”, explicó el doctor Pablo Fuentealba, quien también se desempeña en el Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UC.

Por eso, ahora la tarea es buscar maneras de superar el problema.

“Una alternativa es la creación de ambientes enriquecidos, porque pueden ayudar a remodelar el cerebro, gracias a que es muy plástico, sobre todo en los primeros años”, explica Aboitiz.

Otra alternativa la da Fuentealba: recuperar el equilibrio químico del cerebro, dando algunas moléculas a modo de medicamento.

“Esto puede funcionar bien para el adulto que presenta este problema”, dice.

Lo que viene ahora es “hacer nuevos estudios en que analicemos el papel de otros núcleos nerviosos como la amígdala, o el de ciertas proteínas cerebrales como la reelina”, afirma Aboitiz.

De esta manera, los investigadores buscan desarrollar maneras de paliar los efectos del estrés, que pueden ser en extremo invalidante para quienes lo sufren.