Mientras está en el vientre se le puede hablar y poner música, pero por unos minutos

Por: Irene Rodríguez 3 marzo, 2014
Desde que el menor está en el vientre materno, la estimulación ayuda a que las conexiones entre las neuronas se desarrollen, pero todo debe tener una medida y no puede abusarse de ella. | ARCHIVO
Desde que el menor está en el vientre materno, la estimulación ayuda a que las conexiones entre las neuronas se desarrollen, pero todo debe tener una medida y no puede abusarse de ella. | ARCHIVO

“La estimulación temprana de un niño debe ser tan temprana que comience desde que la mujer se entere del embarazo. Sin embargo, todo tiene sus dosis, hasta lo que es bueno para el desarrollo neuronal. Los niños deben tener también sus espacios de descanso, no hay que sobreestimularlos”.

Con estas palabras, María Dolores Villa, psicóloga experta en estimulación prenatal y presidenta de la Federación Iberoamericana de Estimulación Prenatal y Temprana, resumió la importancia de dar una dosis adecuada de estimulación al bebé desde que se encuentra en el vientre.

Villa estuvo en Costa Rica para preparar la VII Convención Mundial de Estimulación Prenatal, Desarrollo Infantil, Neurociencia y Educación: Nexos para Avanzar, que se celebrará en nuestro país en julio próximo.

Dentro de lo que se expondrá en el Congreso, se verá la necesidad de que sea un especialista quien aconseje cómo debe llevarse a cabo esta estimulación.

“No cualquiera puede decir cómo se hace la estimulación, porque puede dar una dosis incorrecta al bebé o al niño. En esto, como en todo, se debe consultar a alguien que ha estudiado sobre el tema”, aseveró Villa.

Descanso activo. La especialista explicó que mientras el bebé no es estimulado, no es cierto que el cerebro está pasivo y sin actuar.

“La estimulación es maravillosa, porque hace que las neuronas tengan más conexiones y el cerebro se desarrolle, pero todo tiene sus límites”, manifestó Villa.

“El niño, sin importar si está en el vientre materno o si ya salió de este, debe tener tiempos de descanso y ahí es donde su cerebro procesa. El cerebro no funciona si lo estamos cargando de estímulos todo el tiempo, mientras se descansa es que el cerebro toma todos esos estímulos y los ‘guarda’”, añadió.

Las consecuencias de sobreestimular a un bebé son variadas, entre ellas, que el exceso de hormonas de adrenalina y cortisol exponga más al niño a la hiperactividad.

¿Cuánto tiempo es el necesario? Villa explica que en cada bebé es diferente, pero que el mismo bebé da la pauta.

“Si la estimulación no motiva, el bebé ‘se desconecta’. Si está dentro del vientre se dormirá y usted no lo sentirá más, ahí es momento de frenar: deje de ponerle música o leerle. Eso sí, puede hablarle en todo momento y decirle lo mucho que lo ama, eso sí le hará sentir mejor y hará más fuerte su lazo”, señaló la especialista.

Más evidencia. Anteriormente, diversos estudios científicos han determinado los riesgos de sobreestimular a un bebé.

Un estudio de la Universidad de Granada en España, publicado en 2010, señaló que el entrenamiento en tareas demasiado complejas antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir hiperactividad y deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida.

Otra investigación de Universidad de Columbia en Nueva York con más de 5.000 bebés, indicó que este tipo de manifestaciones más bien aumenta el nivel de estrés en los niños, y, si esta sobreestimulación se da en el vientre materno, el riesgo de que el niño nazca prematuro es mayor.

Los expertos insisten en que la estimulación es necesaria, pero debe tener una dosis adecuada.