Costarricenses tienen, en promedio, 23 años más de vida, si cumplen los 60

Por: Irene Rodríguez 2 junio, 2014
Teresa Solano, de 88 años, ya superó la esperanza de vida a los 60 años para una mujer tica. Se mantiene en buen estado de salud física, mental y emocional. Todavía toca el acordeón como lo ha hecho siempre. Ella considera que sus secretos han sido mantenerse muy activa, tener una familia grande y unida y mantenerse con fe en Dios. | MARCELA BERTOZZI.
Teresa Solano, de 88 años, ya superó la esperanza de vida a los 60 años para una mujer tica. Se mantiene en buen estado de salud física, mental y emocional. Todavía toca el acordeón como lo ha hecho siempre. Ella considera que sus secretos han sido mantenerse muy activa, tener una familia grande y unida y mantenerse con fe en Dios. | MARCELA BERTOZZI.

Cuando un costarricense nace, tiene esperanza de vivir 77 años si es hombre y 81 si es mujer.

Pero esta esperanza de vida “se estira” para quienes llegan a los 60 años, pues al cumplir esa edad, los hombres sumarán 22 años más, hasta los 82, y las mujeres 25 más hasta los 85.

Según el último informe de Estadísticas Mundiales de Salud de Organización Mundial de la Salud (OMS) , los ticos tienen, en promedio, 23 años más de vida, si alcanzan los 60 años.

Esta esperanza de vida es la cuarta más alta en el mundo, empatada con países como Barbados, Bélgica, Dinamarca, República Dominicana y Nauru.

En primer lugar está Japón, donde las personas tienen una esperanza de vida, promedio, de 26 años al cumplir los 60, con lo que podrían llegar hasta los 86 años.

Las historias van más allá de los números. No es difícil ver en Costa Rica personas de más edad, que conservan una salud física, mental y emocional muy fuerte.

Una de estas personas es Teresa Solano, de 88 años, vecina de Gravilias de Desamparados. Ella revela su secreto: para una vida larga, lo importante es mantenerse activa.

Durante años, Solano se desempeñó como maestra de Música en diferentes centros educativos y a la salida de clases trabajaba como telegrafista. También estudió canto, piano y acordeón.

Su vida no fue solo profesional, también tuvo ocho hijos. Ese ritmo de actividad lo mantiene hoy.

“Soy la directora del coro de Ageco (Asociación Gerontológica Costarricense) y llevo clases de Literatura, porque me gusta mucho escribir y nunca había hecho un taller literario”, comentó.

“Parte del secreto también es vivir las diferentes épocas y ser feliz en cada una, respetar a las personas como son y sonreír siempre, además de la fe en Dios”, añadió.

Reto pendiente. El informe de la OMS destaca, en el caso de Costa Rica, que el acceso universal al sistema de salud es una de las razones de una esperanza de vida tan alta.

“Hay otras razones. A partir de 1980 se ha dado también un cambio en el pensamiento de lo que es el envejecimiento. Ahora las personas tienen más conocimiento de lo que pueden hacer para tener una vejez con más salud. Antes, por ejemplo, fumar o tomar mucho licor, así como una vida sedentaria, eran considerados símbolos de estatus”, dijo la gerontóloga Isela Corrales.

“También hemos tenido muchos avances en salud, farmacología y equipo médico que alargan la vida, así como más programas recreativos para los adultos mayores”, añadió Corrales.

Sin embargo, para la especialista, esto también trae consigo una serie de retos para el país, pues al vivir más las personas , esperan más servicios públicos.

“Viene un reto de crear condiciones para la vida en estas edades. Que se tenga acceso no solo a buenas pensiones, sino también a posibilidades de estudio, pero también de trabajo”, manifestó.

Es un reto para una población creciente. Proyecciones del Centro Centroamericano de Población (CCP) indican que para 2040, habrá unos 972.000 mayores de 65 años. Esto representa el 16,50% de la población nacional; más del doble de la cantidad de adultos mayores de la actualidad (6,96%).

Ocho de cada diez costarricenses mueren como resultado de males crónicos: infartos, hipertensión, diabetes, obesidad o cáncer.

Estos males podrían evitarse o retrasarse si se dejase de fumar, no se abusara del licor, se hiciese actividad física y se comiera con menos grasas y azúcares.

Costa Rica es el país de Centroamérica que sufre mayor mortalidad por estos males, y un 23,2% de estas muertes se da en menores de 60 años, lo que se considera muerte prematura.