Es una actividad física accesible y barata, que ayuda en lo físico y lo mental

Por: Michelle Soto 11 julio, 2015
Aparte de la seguridad, caminar en grupo permite socializar en un entorno fuera del trabajo o la casa. | CARLOS GONZÁLEZ /ARCHIVO
Aparte de la seguridad, caminar en grupo permite socializar en un entorno fuera del trabajo o la casa. | CARLOS GONZÁLEZ /ARCHIVO

Aparte de hacer ejercicio y respirar aire puro, las caminatas en sitios naturales benefician la salud mental y el resultado es aún mejor si se hacen en grupo.

A esa conclusión llegaron investigadores de la Universidad de Míchigan, la Universidad De Montfort, la Universidad de Edge Hill y el Instituto James Hutton, luego de un estudio efectuado en Inglaterra con la participación de 1.991 personas.

El objetivo del trabajo era ver los efectos de las caminatas grupales en sitios naturales sobre la depresión, el estrés, el afecto positivo y negativo, el bienestar mental y las redes de apoyo.

En este sentido, los investigadores determinaron que este tipo de actividad reducía la depresión, a la vez que aminoraba los efectos negativos del estrés y el estrés postraumático, este último causado por situaciones apremiantes como pérdidas materiales sensibles (trabajo o dinero) o de personas (separaciones o muertes), enfermedades o accidentes.

Tales beneficios para la salud mental se combinan con los que provee al cuerpo la actividad física.

Visto como ejercicio, la caminata fortalece el sistema cardiovascular, ayuda a quemar calorías y aumenta la resistencia a los esfuerzos, por lo que la persona se cansa menos. “Caminar es una forma de ejercicio barata, de bajo riesgo y accesible. Además, combinada con la naturaleza y si se practica en grupo, podría ser un poderoso y subutilizado destructor de estrés”, dijo Sara Warber, una de las autoras del estudio.

De hecho, la intensidad de la caminata se relacionó con mayores beneficios y con un incremento de la felicidad, no así la duración de la actividad, que no mostró tener influencia en las emociones.

Al ser un ejercicio que se realiza al aire libre, la persona interactúa con la naturaleza y eso genera una conciencia del entorno.

Por ejemplo, los datos revelaron que apreciar la biodiversidad, como ver u oír especies de aves, favorecía el estado de ánimo de los caminantes.

“En general, escuchar los cantos de las aves mejoró el humor de las personas”, destacaron las autoras en el artículo científico que dio cuenta de los resultados, el cual se publicó en la revista especializada Ecopsychology .

“Nuestros hallazgos sugieren que algo tan simple como unirse a un grupo de caminatas, no solo mejora las emociones de alguien a diario, sino que también contribuye a alejar, de modo no farmacológico, condiciones de salud tan serias como la depresión”, manifestó Warber.