Aceras con huecos y rampas demasiado inclinadas dificultan mucho el tránsito

Por: Monserrath Vargas L. 9 noviembre, 2015

Una acera con huecos o relieves y una rampa muy inclinada pueden significar para usted un tacón partido, un pie doblado o una llanta de silla de ruedas que se pincha.

“Yo le digo a la gente que si se queja de las calles de Costa Rica, es porque no se ha fijado en las aceras, definitivamente”, asegura Sharon Barquero.

La periodista, de 31 años, constató —después de un recorrido por el barrio Escalante y los alrededores de la plaza de la Democracia— que circular por las banquetas representa un reto para hombres, mujeres, adultos mayores y para quienes, como ella, usan una silla de ruedas.

Los pronunciados surcos que acompañan la línea del tren en barrio Escalante, por ejemplo, demandan la habilidad y la fuerza de los brazos de Sharon, para levantar un poco las llantas delanteras de su silla, apoyarse en las traseras y seguir avanzando hacia su destino.

No todo terreno es plano y no todas las rampas tienen el grado de inclinación que deberían a pesar de que la Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con discapacidad (Ley N.° 7.600) y la Guía integrada para la verificación de la accesibilidad al entorno físico establecen cuál es su inclinación y características.

Las de tres metros de longitud, por ejemplo, pueden tener 12% de pendiente (es decir, suben 12 centímetros por cada metro que recorren) y las de nueve metros de longitud hasta 10% de inclinación.

De hecho, en 2014 se presentaron 51 denuncias sobre accesibilidad del espacio físico en la Defensoría de los Habitantes y entre las más comunes destacan: el defectuoso diseño y construcción de rampas; su ausencia en las aceras, que, de paso, no cumplen con las normas de la Ley N.° 7.600.

Precisamente hoy se inicia la Semana de los Derechos de las Personas con Discapacidad.

En la capital. La experiencia de transitar por aceras con huecos o desniveles es diferente para todos, dice Barquero, quien reconoce: “Hasta yo misma voy perdiendo agilidad con los años”.

En ocasiones, Sharon es testigo de cómo “después de que se hace recarpeteo de calles, una rampa pierde totalmente su utilidad, porque queda una grada en frente. Eso pasa mucho en San José centro”.

Además del problema de infraestructura, San José tiene la particularidad del gran tránsito de personas. “Cada quien viene en su mundo y es mucho menos el espacio libre para transitar”, dijo Barquero

A Sharon le ha tocado tirarse a la calle para buscar rampas u otro lugar para circular “con todo el riesgo que eso significa”, pues se ha topado con indigentes durmiendo en aceras, o bien, “gente que va muy acelerada”.