Estudio hecho con personas que superaron un ataque cardíaco advierte de que estas deben hacer solo 75 minutos de ejercicio vigoroso (o 150 moderado) a la semana

 23 agosto, 2014
Sobrevivientes de infarto no deben exceder los 150 minutos de ejercicio moderado por semana (foto ilustrativa).
Sobrevivientes de infarto no deben exceder los 150 minutos de ejercicio moderado por semana (foto ilustrativa).

Washington. El Universal/EFE. Los científicos y los médicos tienen razones de sobra para recomendar que se realice una actividad física de forma regular, pero, según un estudio publicado recientemente en la revista Mayo Clinic Proceedings , el ejercicio excesivo puede resultar peligroso para quienes han sobrevivido a un ataque cardíaco.

El reporte se publicó junto con otros temas que analizaron aspectos relacionados, entre ellos, el efecto del ejercicio sobre la salud y la longevidad, y el hecho de que atletas profesionales vivan más que la población en general.

Las recomendaciones de actividad física para los estadounidenses indican que el ejercicio regular, como la caminata rápida y correr, promueve la rehabilitación de los enfermos cardíacos y reduce la mortalidad a causa de otras enfermedades como la hipertensión, el infarto y la diabetes tipo 2.

Medida recomendada. En el estudio mencionado, el consejo apunta a unos 150 minutos semanales de ejercicio moderado o unos 75 minutos de ejercicio vigoroso.

El grupo investigador, encabezado por Paul Williams, de la División de Ciencias de la Vida en la Clínica Mayo, evaluó el vínculo entre el ejercicio y las muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares, entre unos 2.400 sobrevivientes de ataques cardíacos, quienes estaban físicamente activos.

Sus conclusiones confirmaron reportes anteriores, según los cuales los beneficios cardiovasculares de la caminata y la carrera son equivalentes, en tanto el gasto de energía sea el mismo, aunque la persona que camina tendrá que hacer el doble de tiempo en comparación con otra que corra para quemar la misma cantidad de calorías.

La investigación halló una disminución de hasta el 65% en la cifra de muertes por episodios cardiovasculares entre pacientes que corrían menos de 50 kilómetros o caminaban menos de 75 kilómetros por semana.

Más allá de esos puntos, sin embargo, gran parte del beneficio del ejercicio se pierde.

“Estos análisis nos proporcionan los primeros datos, hasta donde sabemos, que demuestran en los humanos un incremento significativo del riesgo cardiovascular cuando hay niveles más altos de ejercicio”, explicaron los autores del estudio.

Los resultados indican que los beneficios de correr o caminar no se incrementan indefinidamente y que, por encima de ciertos niveles, como 50 kilómetros de trote por semana, hay un incremento significativo de comprometer la salud.