Aunque los mecanismos de esta interacción no están claros, parece que la actividad en el tiempo libre potencia los efectos protectores que tiene el ejercicio

 2 agosto, 2014
Quienes hacen ejercicio y son activos en su tiempo libre, tienen cuatro veces menos riesgo de ser obesos, sugiere este estudio. | ARCHIVO
Quienes hacen ejercicio y son activos en su tiempo libre, tienen cuatro veces menos riesgo de ser obesos, sugiere este estudio. | ARCHIVO

El Mercurio/GDA. Combinar el ejercicio con el ocio activo reduce el riesgo de obesidad.

Así lo revela una nueva investigación del doctor Joshua Bell y su equipo, del Departamento de Epidemiología y Salud Pública de la University College de Londres, en Inglaterra.

El estudio sorprende al revelar que quienes hacen ejercicio y son activos en su tiempo libre, tienen hasta cuatro veces menos riesgo de ser obesos, en comparación con quienes no hacen actividad física y son sedentarios en sus momentos de ocio.

“Aunque los mecanismos de esta interacción no están claros, parece ser que la actividad en el tiempo libre fortalece los efectos protectores que tiene el ejercicio al aumentar el gasto de energía”, dicen los autores del trabajo.

Esto no solo ayuda a evitar la obesidad, sino que protege contra el desarrollo de enfermedades como la diabetes, la hipertensión, el aumento del colesterol y la resistencia a la insulina.

Para Marcelo Cano, especialista en el estudio científico del movimiento humano y doctor en Fisiología del Ejercicio, el estudio tiene un resultado lógico.

“Hoy sabemos que la actividad física, tanto en el gimnasio como en el tiempo libre, es uno de los factores que más influye en la prevención de la obesidad y de las enfermedades crónicas cardíacas, respiratorias y renales”, explica.

Pero incluso, si la persona tiene alguna enfermedad, el ejercicio mejora su calidad de vida y disminuye la posibilidad de que aparezcan otras patologías”, agrega el especialista.

Según los autores de la investigación, la eficacia de la actividad física depende en gran parte de lo activo o sedentario que sea el tiempo libre. En otras palabras, llegar del gimnasio a sentarse a ver televisión anularía en parte los beneficios del ejercicio realizado.

Metodología. Para llegar a esta conclusión, los especialistas evaluaron en forma inicial el ejercicio y el sedentarismo de 3.670 empleados públicos británicos a través de una encuesta aplicada entre 1997 y 1999.

La edad promedio de los participantes era 56 años y el 73% eran hombres.

El trabajo finalizó después de 10 años de seguimiento, y sus resultados se publicaron en la revista europea Diabetología.