Por: Irene Rodríguez 12 octubre, 2015

Gerardo Escalante, el ginecólogo que implementó la técnica de fertilización in vitro (FIV) en Costa Rica, afirma que aquí hay tecnología y recursos humanos para reanudar la aplicación de este método de fertilidad asistida, pero que sus alcances dependerán de lo que permita la ley.

Gerardo Escalante es el pionero de la FIV en el país. | ALBERT MARÍN
Gerardo Escalante es el pionero de la FIV en el país. | ALBERT MARÍN

“Todos estos años, personal del Instituto Costarricense de Infertilidad y otros profesionales, se han capacitado, han salido del país a ponerse al día con lo último. Hay gente muy capaz que puede realizar esos procedimientos sin ningún problema. Los ticos pueden estar tranquilos de que no nos quedamos con la tecnología de hace 15 años”, aseveró el especialista.

Límites. El ginecólogo sí se mostró preocupado por la forma en la que se podría regular esta técnica en nuestro país.

“El Instituto ha decidido no montar laboratorios hasta no ver la condición de la ley. Si la ley pone al FIV muy ‘mutilado’ por preceptos personales o religiosos, no la haremos”, indicó.

“Es decir, si no permiten hacerlo a mujeres solas, no podemos preservar los embriones o no se permite la donación de óvulos, espermatozoides u óvulos fecundados, seguiría siendo discriminatorio y tendríamos resultados mucho menos exitosos”, añadió.

Escalante señaló que hay casos muy específicos de pacientes con problemas en sus ovarios, útero o condición de salud, a quienes una legislación con muchas restricciones perjudicaría.

“Cuando uno generaliza, comete injusticias, y a como están los textos que se estudian para la ley, habría más de una injusticia”, manifestó el médico.

El experto recordó que la FIV se debe practicar solo en casos en los que todos los métodos menos invasivos resultaron inútiles.

De acuerdo con sus cálculos, solo de un 1% a 2% de las parejas necesitarían esta técnica.