Comidas altas en sal y grasas, fumado y falta de ejercicio pasan la factura

Por: Irene Rodríguez 23 septiembre, 2015

La fórmula: una vida acelerada con altas dosis de tensión, comidas con altos niveles de grasa y azúcar, y pocas frutas y verduras, más fumar varias veces al día para “desestresarse” y un tiempo nulo dedicado a las actividades físicas.

El resultado unos años después: obesidad, hipertensión y diabetes, que a su vez son precursores de un infarto o derrame cerebral.

Esta realidad es cada vez más frecuente –y más cara– para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

La atención de los descuidos que el tico comete con su corazón le significó a esa institución un desembolso de ¢141.426 millones, el 10% del presupuesto del seguro de salud en el 2014.

En detalle, de ese dinero, ¢54.196 millones fueron destinados a consultas externas y medicamentos; ¢9.186 millones en citas en el servicio de Urgencias; ¢75.416 millones en hospitalizaciones y ¢2.620 millones en días de incapacidad.

Los datos revelan un aumento de varios miles de millones de colones, pues en 2011, la inversión fue de ¢87.000 millones y en 2013, de ¢117.000 millones.

Los males cardíacos son cada vez más comunes para la CCSS. El número de consultas por enfermedades del corazón pasó de 950.000 en 2007, a 1,4 millones de consultas en el 2014. En datos porcentuales, esto indica que se pasó de un 8% de este tipo de casos, a un 12%.

Además, el 28% de los años de vida perdidos en forma prematura (muertes antes de los 70 años) se debe a enfermedades del corazón. Lo mismo sucede con los años de vida saludable: el 10% de los años que una persona vive con enfermedad o mala calidad de vida corresponde a males cardíacos.

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Uno de los puntos clave es que los pacientes crónicos –que deben consumir medicamentos para controlar la hipertensión, diabetes o colesterol– no toman el tratamiento al día; esto empeora su condición y sube el riesgo de infartos y derrames.

Solo en el 2014, a los servicios de emergencias llegaron 80.931 asegurados con crisis de hipertensión por no cumplir con su tratamiento al pie de la letra.

“El problema es que mucha gente cree que solo tiene que tomarse el medicamento si le duele la cabeza. Cuando ya hay dolor de cabeza, es porque la presión ya está descontrolada. La persona se toma la pastilla y ya se le quita el dolor de cabeza y se le regula la presión, pero si no se vuelve a tomar el medicamento, se le va a volver a subir. Estos subidones y bajones de presión por tomar la pastilla a veces sí y a veces no, provocan problemas vasculares, y esto puede afectar los riñones”, explicó María del Rocío Sáenz, presidenta ejecutiva de la CCSS.

Prevención. Lo más preocupante, según los especialistas, es que la situación del corazón del tico se debe a factores evitables.

“Hay cinco aspectos que pueden controlarse: la dieta alta en grasas y sodio, y baja en frutas y verduras; el sobrepeso; la hipertensión arterial; el colesterol alto y el tabaquismo”, afirmó Jaqueline Castillo, encargada de los estudios de carga de enfermedad de la CCSS, quien investigó sobre el impacto de los factores de riesgo para el corazón.

“Lo más preocupante es que estos factores de riesgo aparecen en personas jóvenes. Los problemas graves de sobrepeso e hipertensión ya comienzan a verse desde los 20 o 25 años”, agregó.

María Eugenia Villalta, gerenta médica de la CCSS, señaló que, a partir del próximo año, contratarán a 30 especialistas en problemas del corazón, entre esos cardiólogos para los hospitales de San Ramón, Turrialba, Guápiles y Nicoya.

Por otro lado, llegarán más fisiatras, encargados de llevar adelante la rehabilitación de los pacientes.

Este no es el único frente de acción que debe ser tomado en cuenta. La Caja coordina con el Ministerio de Salud y con el Instituto de Deporte y Recreación (Icoder), con el fin de que las municipalidades ofrezcan más posibilidades a sus habitantes para realizar actividades físicas.

“Esta no es una batalla que se gana en los centros de salud. Nada hacemos con contratar a un montón de cardiólogos para tratar el problema, si no se previene. Es una batalla para todos, con buenos hábitos como el control de peso, hacer actividad física y no fumar”, concluyó Villalta.