Estudio en ratones da pistas de cómo podría comportarse en humanos

Por: Irene Rodríguez 2 diciembre
Esta imagen muestra las neuronas del cerebro de ratones. En verde se ve la infección con el virus del zika.
Esta imagen muestra las neuronas del cerebro de ratones. En verde se ve la infección con el virus del zika.

Los daños al sistema nervioso causados por el virus del Zika (como la microcefalia o el síndrome Guillain-Barré) podrían deberse a una respuesta descontrolada del cuerpo para defenderse ante el ataque del virus.

Estas son las conclusiones de un estudio elaborado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale en Estados Unidos que fue publicado en la revista Nature Microbiology.

Aunque la investigación se desarrolló en ratones y sus resultados no pueden extrapolarse en un 100% a los seres humanos, los investigadores aseguran que esto podría dar ideas de cómo es que estos males neurológicos se desarrollan en las personas y así ayudar en la búsqueda de tratamientos.

Los científicos inyectaron a ratones con el virus y vieron que, al producirse la infección, esta puede tomar diferentes rumbos en el cuerpo. Si llega al cerebro, las células inmunitarias invaden también esta zona. Esto limita la infección en las células cerebrales, pero también puede desencadenar parálisis.

"Las células inmunitarias que son generadas por la infección comienzan a atacar a nuestras neuronas", comentó en un comunicado de prensa la inmunobióloga Akiko Iwasaki, coordinadora de la investigación.

Añadió que el daño no ocurre por la infección con el virus, sino por la respuesta inmunitaria al virus.

Esta imagen muestra al virus del Zika infectando células sanas. Fotografía: Archivo
Esta imagen muestra al virus del Zika infectando células sanas. Fotografía: Archivo
El virus y el daño al sistema nervioso

El zika es una enfermedad infecciosa, transmitida principalmente por el zancudo Aedes aegypti. El zancudo hembra se alimenta de sangre humana. Si pica a alguna persona que tiene la enfermedad, se hace portador y contagiará a la siguiente víctima. También se ha dado contagio de forma sexual o en transfusiones de sangre.

No todas las personas presentan síntomas, pero estos incluyen fiebre de más de 38 grados Celsius, dolores de cabeza, cuerpo y articulaciones, malestar general, conjuntivitis y sarpullido en la piel.

La preocupación de los científicos es que las complicaciones pueden presentar graves problemas en los tejidos nerviosos que produzcan daños neurológicos.

Estos males nerviosos incluyen al llamado síndrome congénito del zika, que se produce en mujeres embarazadas y sus fetos (especialmente en los tres primeros meses de gestación). Muchas de las madres pueden ni siquiera darse por enteradas de la enfermedad, pues la mayoría de los pacientes no presentan síntomas. Sin embargo, el contagio sí es real, y como resultado de la infección en la placenta, se producen diversas alteraciones neurológicas en los bebés, el más evidente (y popular) es la microcefalia.

Otros síntomas incluyen problemas de la vista, hundimiento del cráneo, llanto que en ocasiones supera las 20 horas por día, convulsiones e irritabilidad. La ciencia ya recolecta evidencia de bebés muertos y de retardo mental. Se siguen estudiando otras posibles consecuencias neurológicas, pues los primeros casos de este mal se dieron apenas hace dos años.

Otro de los males nerviosos relacionados con el zika es el síndrome de Guillain-Barré. En esta condición, el sistema inmunitario del cuerpo ataca al sistema nervioso y le produce consecuencias como parálisis, dificultad para caminar o debilitamiento de los músculos.

Aunque son pocos los casos de zika que desencadenan en uno de estos males, los científicos aseguran que esto debe investigarse a conciencia, pues las secuelas, para quienes las viven, son de mucho peso.