Carlos Esquivel dirige la cirugía de órganos de abdomen en Stanford

Por: Alejandra Vargas M. 15 junio, 2015
Carlos Esquivel es un costarricense dirige el Programa de Trasplantes de Órganos de la Universidad de Stanforde en California, EE. UU. También ha saido reconocido como el mejor en su campo por la Sociedad Americana de Trasplantes. | UNIVERSIDAD DE STANFORD PARA LN
Carlos Esquivel es un costarricense dirige el Programa de Trasplantes de Órganos de la Universidad de Stanforde en California, EE. UU. También ha saido reconocido como el mejor en su campo por la Sociedad Americana de Trasplantes. | UNIVERSIDAD DE STANFORD PARA LN

Carlos Esquivel es un médico tico, que dirige el Programa de Trasplantes de Órganos Abdominales, en la prestigiosa Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos.

Este es un enorme privilegio para él, porque Stanford es uno de los recintos en el mundo más destacados en cirugía.

El centro académico lo reconoció recientemente por su trayectoria y aportes en investigación, como “uno de los mejores cirujanos de trasplantes en EE. UU.”

No es para menos, según la Academia Nacional de Ciencia de Costa Rica, Esquivel fue uno de los primeros cirujanos que promovió la realización de trasplantes de hígado en niños menores de dos años, intervención considerada demasiado riesgosa.

Además, el médico nacional ha efectuado lo que se llaman operaciones multiviscerales, cirugías en donde se trasplantan simultáneamente estómago, hígado, páncreas y otros órganos.

Esquivel es miembro activo de la red Ticocal que promueve la Academia Nacional de Ciencias para identificar y articular acciones con científicos de alto calibre que viven fuera de Costa Rica

Esta es un extracto de una conversación con él:

¿A qué se dedica hoy: cirugía, investigación, educación?

Mi trabajo consiste en cuatro áreas en el campo médico quirúrgico: clínica, investigación, educación y administración.

”En la clínica, yo hago cirugía de trasplantes de hígado e intestino delgado, también cirugía de cáncer del hígado.

”El Centro de Trasplantes de Stanford hace un promedio de 110 trasplantes de hígado por año.

”En la investigación, mi trabajo consiste en descubrir marcadores biológicos para el rechazo de los órganos, para identificar pacientes que no necesitan medicamentos inmunosupresivos y también marcadores para esos pacientes trasplantados, que se complican con el cáncer de linfoma, que es una complicación de la inmunosupresión.

”También, estoy trabajando con células madre para construir hígados bioartificiales.

”En la educación, yo soy el director del programa de entrenamiento de cirujanos en el trasplante de hígado, riñón, páncreas e intestino en adultos y niños.

”Finalmente, en la administración, soy el jefe de los programas de trasplantes abdominales en la Universidad de Stanford. Estoy a cargo de supervisar presupuestos, mantener la calidad de los programas, estimar proyecciones de volumen y el márquetin , entre otras cosas”.

¿Qué es lo más retador de su trabajo actual?

Lo más difícil de mi trabajo es la escasez de órganos. Esto hace que tengamos que buscar alternativas para trasplantar a los pacientes, como usar órganos que no son del mismo tipo de sangre, usar órganos que vienen de donantes que no están en buena condición clínica o usar donantes vivos, etc.

”El otro reto es controlar el costo de los trasplantes, lo cual es difícil porque la Universidad de Stanford está en una región en donde el costo de vida es uno de los más altos en el mundo”.

¿Cómo llegó hasta ahí (profesional y personalmente)?

Esta es una historia muy larga, que en algún momento tengo que escribirla en un libro de mis memorias. En breve, puedo decir que yo me vine a estudiar Cirugía General en la Universidad de California, en Davis. Después me fui a Suecia, donde obtuve un doctorado en Biología en la Universidad de Suecia.

”Cuando regresé, estudié trasplantes en la Universidad de Pittsburgh con el tutelaje del profesor Tom Starzl, pionero de los trasplantes de hígado.

”Luego, me quedé en Pittsburgh como miembro de la facultad por unos años y, después, fui a la Universidad de Stanford a comenzar los programas de trasplante de hígado en adultos y niños”.

¿Cuáles son los aportes personales de los que usted se siente más complacido? ¿En Costa Rica o en EE. UU.?

El más importante, sin duda alguna, fue haber mejorado los resultados del trasplante de hígado a los niños, sobre todo a menores de dos años. En los inicios del trasplante hepático, los resultados del trasplante hepático en infantiles eran desastrosos; por lo tanto, centros de trasplantes no ofrecían este tipo de trasplantes a niños pequeños.

”Eso fue estímulo para mí, de enfocar todos mis esfuerzos en mejorar esos resultados, lo cual lo alcancé en el transcurso de unos pocos años. Cuando comencé, la supervivencia del trasplante de hígado de niños pequeños era de menos de un 20%, dos años después, la supervivencia ya había subido a un 70% y, actualmente, es de casi de 100%.

”Este año recibí un premio como el mejor educador en trasplante de órganos en EE. UU. Fue otorgado por la Asociación Americana de Cirujanos de Trasplantes.

”También como educador (y experto), yo he asistido a varios países a establecer programas de trasplante hepático como en Kioto, Japón; Madrid, Córdoba y Sevilla en España, Bombay, en India, así como en varios estados en EE. UU.

”A nivel de Costa Rica, les hecho trasplantes a varios costarricenses, he invitado a costarricenses a hacer pasantías en centros hospitalarios, donde he trabajado.

”En la investigación, soy patrocinado por el Instituto Nacional de Salud ( National Institute of Health), lo cual es difícil de obtener debido alto nivel de competencia en los EE. UU. por este tipo de becas”.

¿Qué sentimiento le produce ser denominado como uno de los mejores cirujanos de EE. UU., ni más ni menos que por la Universidad de Stanford?

Es un honor muy grande. Estoy convencido de que la capacidad intelectual del tico es alta.

¿Qué consejos les da a otros costarricenses que tienen intenciones de surgir, pero que no saben por dónde comenzar? ¿Considera que hay que irse del país para tener éxito como científico?

Cada persona es diferente y no todos calzan en el mismo molde. Lo importante es mantener la motivación. Uno puede desilusionarse si las cosas no salen bien al principio, pero no debe renunciar a los anhelos que uno se ha formado. Todo lo contrario, si uno falla, tiene que aceptarlo y debe hacerle frente; el fallo debe ser un reto para surgir.

”Segundo, uno tiene que aceptar los cambios. La vida no es algo estático, es dinámica, muy dinámica. Las cosas no van a ser como eran antes, jamás. No solo uno debe aceptar el cambio, uno debe crear el cambio. Tercero, uno debe ser apasionado en lo que uno escoge como profesión, sea lo que sea.

”No todos están hechos para ser médicos, carpinteros, maestros o farmacéuticos. El último ingrediente es no dejarse llegar a la conformidad. En cada etapa que uno alcanza en su desarrollo personal, uno debe crearse nuevas metas, porque lo peor es la conformidad. La conformidad resulta en el aburrimiento y la frustración”.