Estudio en Asia demostró reducción de 56,5% en riesgo de infección, 88,5% menos de casos graves y 67% menos de hospitalizaciones

Por: Irene Rodríguez 12 julio, 2014
El dengue es una enfermedad transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus . Los síntomas son fiebre y dolor en las articulaciones. En ciertos casos, hay diarrea, vómito, náuseas y sangrados en nariz y encías. | AFP
El dengue es una enfermedad transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus . Los síntomas son fiebre y dolor en las articulaciones. En ciertos casos, hay diarrea, vómito, náuseas y sangrados en nariz y encías. | AFP

La vacuna experimental contra el dengue mostró avances a los que antes había estado lejos de llegar.

Con esto, se estaría más cerca de una solución para prevenir un virus para el cual no hay vacuna ni medicamentos específicos.

El estudio en fase III (última fase, donde se termina de probar la eficacia y seguridad) del laboratorio Sanofi-Pasteur comprobó una eficacia del 56,5%, una eficacia mucho mayor a la vista anteriormente, en la que no se llegaba ni al 25%.

Luego de aplicarles tres dosis a 10.275 muchachos con edades entre 2 y 14 años en Asia, hubo 250 infecciones con dengue: 117 en el grupo de la vacuna y 133 en quienes recibieron un placebo (inyección con solución salina, como forma de control).

“La vacuna es muy difícil de lograr, pues este virus tiene cuatro serotipos, no solo uno o dos. Debe probarse la eficacia contra los cuatro”, comentó en un comunicado de prensa María Rosario Capeding, una de las investigadoras.

El reporte , publicado en la revista The Lancet , señaló que, al separar la protección contra cada serotipo, los serotipos 3 y 4 alcanzaron un 75%; el 1, un 50%, y el 2, un 35%.

Además, al sumar todos los serotipos, la vacuna bajó los casos de dengue grave en un 88,5% y las hospitalizaciones en un 67%.

“A nivel mundial, eso es muy importante, jamás se había llegado a tanta eficacia. Muchos esfuerzos anteriores se quedaban en problemas de seguridad”, aseveró a La Nación José Alejandro Mojica, director médico de Sanofi-Pasteur para Centroamérica.

“Esta vez, hemos visto que los eventos locales son los más importantes, y son leves y pasajeros; principalmente, inflamación en el sitio de la inyección y molestia general por un día”, agregó.

El reporte habla de 647 casos de eventos adversos serios (fiebres e infecciones del oído y estómago), pero destaca que muchos de ellos se debieron a condiciones propias de la edad de los muchachos.

Eficacia. ¿Es realmente bueno un resultado de 56,5% de eficacia para una vacuna? Según Mojica, la meta mínima de la Organización Mundial de la Salud (OMS) era de 25% y se está superando en más del doble esta meta.

En un comentario publicado por The Lancet , dos investigadores independientes dijeron que este es un avance muy importante, pero no puede ser el único esfuerzo para erradicar el mal.

“Con un estimado de 96 millones de personas al año con dengue, una reducción de la mitad es un logro sustancial en salud pública que justificaría la introducción de la vacuna”, cita el documento.

“No obstante, una vacuna con un 56% de eficacia no puede ser la única solución. Se necesitan otras estrategias, como la búsqueda de medicamentos e insecticidas y medidas para controlar al mosquito transmisor”, añade el comentario.

María Ethel Trejos, directora de vigilancia de la salud del Ministerio de Salud, opina igual:

“No es una eficacia muy alta, pero sí es una mejora sustancial”, comentó la jerarca.

Trejos indicó que el ingreso de una vacuna de este tipo toma su tiempo, pues primero deben finalizar los estudios, y después hay que determinar a cuáles grupos se les pondría la vacuna, en qué momento y qué precio tendrá. Por último, debe hacerse un análisis para conocer su viabilidad.