Metodología se basa en el movimiento libre, según destrezas de cada individuo

Por: Andrea González Mesén 3 noviembre, 2014
Este grupo de pacientes en Tres Ríos de La Unión, Cartago, hizo danzaterapia por seis meses. Luego, presentó su obra. | PABLO MONTIEL
Este grupo de pacientes en Tres Ríos de La Unión, Cartago, hizo danzaterapia por seis meses. Luego, presentó su obra. | PABLO MONTIEL

Los movimientos naturales, espontáneos y únicos que son impulsados por la emoción del momento, son la clave de la danzaterapia.

Esta es una técnica que busca estimular las capacidades de expresión e integración social de las personas que la practiquen, principalmente individuos con limitaciones físicas y psicológicas.

En el país fue aplicada durante más de seis meses a un grupo de personas con limitaciones mentales del Centro Diurno para la Salud Mental del Hospital Psiquiátrico Roberto Chacón Paut, en Tres Ríos de La Unión.

Marcia Romero, danzaterapeuta y directora del proyecto Danza, para volar. Encuentros de danzaterapia , explicó que, a diferencia de otras técnicas, esta no busca alcanzar objetivos específicos, sino la evolución de cada quien partiendo de sus capacidades de movimiento y de concentración.

La técnica, difundida por la bailarina argentina María Fux, se basa en la integración de mensajes a través de palabras claves, así como la identificación de estímulos, con el fin de potenciar la expresión corporal y la liberación de estrés.

Por ejemplo, Romero explica que durante las sesiones se usaron estímulos como las plantas, la luz y el viento. Sin embargo, algo tan sencillo como la línea (instar a los participantes a buscar líneas a su alrededor y moverse en la dirección de estas) fue lo que despertó más emociones entre los participantes.

“Estas personas tienden a dispersar su atención y viven en otras realidades y espacios que alucinan; la línea los ayudó a sentirse presentes. De ahí se derivaron otras técnicas como la interpretación de la línea en el cuerpo”, explicó.

Cada sesión dura una hora. Se inicia con la identificación del estímulo, sigue con el involucramiento y la interpretación, y concluye con la retrospectiva de lo aprendido.

Durante el desarrollo, se pretende dejar de lado las preocupaciones para dedicarse de lleno al movimiento con la ayuda de la música, las frases y estímulos. La consigna es moverse en distintos niveles: el suelo, el plano medio y el alto.

Gabriela Romero, coejecutora del proyecto, señaló que el arte es uno de los recursos ideales para tratamientos mentales alternativos, sobre todo cuando las personas no pueden utilizar técnicas tradicionales de comunicación oral.

“Esto lo saca a uno de la frustración que generan los síntomas de la enfermedad”, comentó el paciente José Miguel Zamora, de 68 años.

Esta no es la primera ocasión en que se plantean proyectos de rehabilitación alternativos en ese hospital, pero sí es la propuesta de mayor impacto, según autoridades del centro médico.

Jorge Luis Núñez, psiquiatra del Chacón Paut, aseguró que el uso del arte como eje clínico favorece la reintegración de los pacientes a la sociedad y fortalece los lazos comunitarios. “Para ellos, es muy significativo tener un espacio íntimo donde pueden involucrarse con otras personas y generar actos de producción creativa, lo que ha impactado en su mejoría clínica”, añadió el médico.

Según el especialista, la danzaterapia proporcionó en los pacientes acompañamientos importantes para el trabajo clínico.

“Tuvo impacto en la mejoría afectiva, mental y sintomática de los pacientes desde una lógica no tradicional de las instituciones psiquiátricas; sino desde una filosofía conjunta de la rehabilitación psicosocial”, dijo Núñez.

La libertad de ser ellos mismos, de valorarse más como personas y de recordar de lo que son capaces, son algunos de los beneficios que J

El proyecto de danzaterapia en el Centro Diurno fue parte del programa Pro-Artes del Ministerio de Cultura y Juventud y del Teatro Melico Salazar.