Por: Patricia Recio 17 marzo

Un nuevo medicamento que empezó a distribuirse esta semana en los hospitales de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) se convirtió en la apuesta para erradicar la hepatitis C.

El fármaco llamado Sofosbuvir + Ledipasvir tiene tasas de curación de hasta 99% y se puede indicar a pacientes con cirrosis, explicaron el director de Farmacoepidemiología, Albin Chaves, y la jefa del área de Medicamentos y Terapéutica de la CCSS, Angélica Vargas.

De acuerdo con los especialistas, el hecho de que pueda utilizarse en pacientes con cirrosis representa un gran avance terapéutico, ya que la hepatitis C puede evolucionar en esta enfermedad y hasta en un cáncer hepático, lo cual eleva la morbimortalidad.

Otros fármacos reportan opciones de curación de hasta un 57% en pacientes con cirrosis, mientras que el mencionado tiene promedios de éxito de hasta 94% en quienes padecen esas complicaciones.

Chaves explicó que el medicamento es producido actualmente por un único laboratorio farmacéutico. Su incorporación llevó a las autoridades de la CCSS a efectuar una negociación para lograr precios más bajos y poder ofrecerlo a los pacientes costarricenses.

Inicialmente cada tableta costaba $1.000; sin embargo, según informó la CCSS, se logró que el costo del tratamiento por cada paciente sea de unos ¢5,9 millones anuales, el cual incluye una tableta diaria por un promedio de 12 semanas.

El costo de cada tratamiento de 12 semanas para un paciente es de ¢5,9 millones.
El costo de cada tratamiento de 12 semanas para un paciente es de ¢5,9 millones.

En Costa Rica, cada año se diagnostican alrededor de 30 casos nuevos cada año de infección crónica por el virus de la hepatitis C.

La intención de la Caja es que unos 50 pacientes inicien este nuevo tratamiento.

La hepatitis C es una inflamación del hígado que se transmite principalmente por transfusiones de sangre o productos sanguíneos.

También se puede transmitir por vía sexual, el uso de objetos no esterilizados en procedimientos como circuncisión o en otras actividades donde se da una ruptura de la piel, así como el uso de agujas para inyectarse drogas o perforaciones estéticas como piercings o tatuajes sin los debidos cuidados.

Los síntomas incluyen anorexia, molestias abdominales, náuseas y vómitos que puede evolucionar con ictericia (piel de color amarilla).

Se estima que entre el 50% y 80% de los casos llegan a desarrollar una infección crónica y alrededor del 50% de estos puede desarrollar cirrosis o cáncer de hígado.

De acuerdo con la OMS, entre 130 y 179 millones de personas en el mundo tienen una infección crónica por hepatitis C.

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