Por: Irene Rodríguez 4 mayo, 2015

El bullying no es ajeno a la realidad costarricense.

Una investigación de la Clínica del Adolescente del Hospital Nacional de Niños revelado el año pasado, señaló que el 24% de los colegiales de la Gran Área Metropolitana (GAM) han sufrido de matonismo.

El reporte señaló también que el 11% de los jóvenes entrevistados dijeron haber sido víctimas de violencia en algún momento. De ellos, el 63% afrontó violencia emocional, el 36% física y el 27% sexual. De los agresores, el 59% eran familiares de los muchachos.

En 2014, el Ministerio de Educación Pública (MEP) recibió 130 denuncias de matonismo.

Este tipo de situaciones afecta la autoestima de los jóvenes, lo que se refleja en su comportamiento.

Por ejemplo, el 13% de los participantes dijo haber tenido ideas suicidas en los últimos 30 días y el 8% que había planeado o realizado gestos o intentos suicidas. Además, el 3% señaló que lleva armas al colegio y el 6% a la calle.

Medidas. Para contrarrestar el impacto del matonismo, la Asamblea Legislativa trabaja en el Proyecto de Ley para Prevenir, Erradicar y Sancionar el Acoso Estudiantil , que ya fue dictaminado.

El objetivo de este texto es aplicar sanciones más severas contra el bullying o matonismo en los centros educativos.

Además, desde finales del año pasado, autoridades del MEP trabajan con el Fondo de Nacionales Unidas para la Infancia (Unicef), en capacitar a los educadores para afrontar mejor esta situación.

Se inició con la revisión de los actuales protocolos para atender los casos de bullying . La idea es fortalecer las medidas que ya se aplican y ver si son necesarias nuevas medidas.

Los protocolos actuales buscan que el estudiante tenga la confianza de hacer la denuncia de su agresión y, así, recibir apoyo de profesores y orientadores. Además de la identificación previa por parte del docente.