En EE. UU., este fenómeno fue denominado ‘vamping’ por la unión de ‘vampire’ (vampiro) y ‘texting’ (enviar mensajesde texto)

 26 julio, 2014
Los jóvenes no quieren quedarse fuera de su grupo de amigos y eso los obliga a estar al día con los temas de conversación que continuamente se comparten en Whats App y Facebook. | ARCHIVO
Los jóvenes no quieren quedarse fuera de su grupo de amigos y eso los obliga a estar al día con los temas de conversación que continuamente se comparten en Whats App y Facebook. | ARCHIVO

Carmen, madre de Elisa Oyarzún, de 13 años, reconoce que no ejerce ningún control sobre el horario en el que su hija puede usar el teléfono inteligente.

“Pero a veces me asomo a su cuarto de noche; si está su luz apagada y ella está usando el celular, le pido que lo guarde”, expresa.

No obstante, Elisa hace el esfuerzo de no conectarse más allá de las doce de la noche para no tener sueño al otro día.

“En la noche converso con mis amigas por Whats App, reviso Facebook y uso una aplicación para leer libros. Una vez me quedé hasta las dos de la mañana”, cuenta.

Entre los adolescentes, las horas de la noche constituyen el momento de mayor actividad en las redes sociales. Parecería que están dormidos, pero realmente están escondidos bajo las sábanas y allí siguen usando sus teléfonos, tabletas y computadores.

Esta tendencia fue bautizada en Estados Unidos como “vamping”, de vampire (vampiro) y texting (enviar mensajes de texto).

En Instagram, Tumblr y Twitter se puede ver cómo los jóvenes etiquetan sus fotos, sus estados y sus comentarios con el concepto #vamping; en español, #insomnio y #desvelados.

“El fenómeno por sí solo ocurre desde hace tiempo, pero ahora experimenta un rápido crecimiento. Se puede ver en casi todos los niveles sociales”, dice Valeria Rojas, neuróloga infantil y presidenta del Comité de Medios y Salud de la Sociedad Chilena de Pediatría.

La recomendación médica para los adolescentes es dormir nueve horas como mínimo para asegurar un desarrollo saludable.

Las consecuencias de no hacerlo son muchas, en cuenta irritabilidad y pérdida de concentración.

“La falta de sueño puede desencadenar algunos síntomas que a veces se confunden con el déficit atencional, y esto hace que los padres consulten a un médico. A su vez, la luminosidad de la pantalla de estos aparatos electrónicos altera la generación de melatonina, que garantiza un sueño reparador, y eso puede ocasionar pesadillas”, advierte Rojas.

Existen dos razones que explicarían este fenómeno de desvelarse a causa de las redes sociales, opina Elías Arab, psiquiatra del Centro de Adolescentes y Jóvenes de Clínica Las Condes. La primera es que la noche les permite a los adolescentes una conversación más íntima con los otros, y la segunda, es que no quieren quedarse fuera de su grupo de amigos, y para ello deben estar al día con los temas de conversación que en ese horario se dan en WhatsApp y en Facebook.