Por: Alejandra Vargas M. 19 septiembre, 2015

Unas cuatro cucharadas de aceite de oliva extra virgen al día pueden reducir hasta en un 66% el riesgo de sufrir cáncer de mama, enfermedad que se le diagnostica a unas 1.000 mujeres costarricenses cada año.

Este es el hallazgo que reveló esta semana un estudio hecho por científicos españoles tras analizar a 4.282 mujeres durante un periodo de 4,8 años.

¿Aceite de oliva? Sí. El reporte no se anduvo con rodeos y aseguró categóricamente que consumir este producto, como parte de una dieta mediterránea, protege de desarrollar el tumor.

¿Aceite de oliva? Sí. El reporte no se anduvo con rodeos y aseguró categóricamente que consumir este producto, como parte de una dieta mediterránea, protege de desarrollar el tumor.
¿Aceite de oliva? Sí. El reporte no se anduvo con rodeos y aseguró categóricamente que consumir este producto, como parte de una dieta mediterránea, protege de desarrollar el tumor.

Además, detalla que por cada incremento de un 5% de calorías “procedentes de este tipo de aceite”, el riesgo de padecer un cáncer de seno se reduce en un 28%.

Nada mal para luchar contra un padecimiento que en el 2005 figuró como el segundo tumor más común entre las costarricenses, solo superado por los tumores de piel.

Según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), de todos los tipos de tumor dictaminados anualmente entre mujeres, el 18% corresponde a cáncer de mama y, cerca del 14% de las muertes femeninas entre ticas se deben a esta causa.

La nueva investigación, divulgada por la revista JAMA, es respaldada por científicos de la Universidad de Navarra y del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición.

La autora principal del estudio, Estefanía Toledo, celebra que añadir este aceite a la dieta diaria puede resultar una medida muy valiosa y fácil de implementar. Toledo, profesora de la Universidad de Navarra recordó que la dieta mediterránea puede aportar otros beneficios ya demostrados, como la prevención de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y obesidad.

Considerando el riesgo, la inversión tampoco sería tan onerosa, opinan. Una botella de aceite de oliva extra virgen de 500 mililitros se consigue en supermercados nacionales con un valor que oscila entre ¢3.000 y ¢7.000.

Cada cucharada tiene unos 15 mililitros de aceite de oliva. El consumo diario sugerido es de cuatro cucharadas, es decir, unos 60 mililitros. Siendo así, una botella rendiría más de ocho días por persona. El consumo puede darse en ensaladas y frituras, aseguraron los especialistas.

Metodología. Para llegar a estas conclusiones, los españoles analizaron mujeres de diferentes partes de ese país. Eligieron tres tipos de dieta distintos: una mediterránea rica en aceite de oliva extra virgen, una mediterránea complementada con frutos secos y otra dieta baja en grasas. Como se observa, todas fueron dietas consideradas como saludables.

La asignación de las integrantes en los tres distintos grupos de análisis se hizo al azar para así garantizar que en todos había personas con factores de riesgo similares, como lo serían antecedentes familiares de cáncer, consumo de tabaco o alcoholismo.

Las participantes fueron sometidas a un estricto control bioquímico de la ingesta de alimentos para comprobar que seguían las recomendaciones. También se les aplicaron pruebas al azar para medir ácidos grasos en sangre y marcadores en orina.

Así se confirmó que las voluntarias que siguieron las primeras dos dietas tuvieron una menor incidencia de tumor de seno que los del tercer grupo con una dieta baja en grasas, explicó Miguel Ángel Martínez, del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra y coautor del estudio.

En cifras, las tasas absolutas de cáncer de mama fueron de 1,1 casos por cada 1.000 mujeres al año en el primer grupo o dieta; de 1,8 por cada 1.000 mujeres al año en el segundo y, de 2,9 casos de cáncer por cada 1.000 mujeres al año en el tercero equipo.

Los científicos celebran que el beneficio incluso podría ser mayor pues el grupo contra el que se comparó también tenía una dieta dieta saludable (baja en grasas).

Esto apunta a que la protección antitumoral podría haber sido más significativa si se hubiera hecho la comparación con un patrón de dieta como el que se sigue en países occidentales no mediterráneos.

¿Por qué? No es la primera vez que se relaciona la dieta mediterránea con la buena salud.

Un trabajo previo hecho durante seis años con 3.614 hombres y mujeres con diabetes tipo 2 mostró que esta dieta con aceite de oliva reduce en un 44% el riesgo de sufrir retinopatía en los diabéticos, primera causa de ceguera en estos pacientes.

Sin embargo, la explicación de la relación aceite de oliva extra virgen y cáncer de mamá no está del todo definida.

Los científicos percibieron un beneficio mayor cuando la energía consumida por el cuerpo provenía de este aceite, pero esto es algo que quieren profundizar más.

Eso sí, los autores destacaron que los efectos antitumorales solo están en el aceite de oliva virgen y no en el aceite de oliva refinado.

El número de ticas con cáncer de mama aumentó entre 1990 y 2000 en un 65%, al pasar de 26 a 43 casos por cada 100.000. Mediciones más recientes están próximas ha revelarse para saber cómo ha evolucionado la tendencia.

Sin embargo, lo cierto es que este tipo de cáncer es un problema de salud pública en Costa Rica y el aceite de oliva no es la única arma posible.

Los médicos reiteran la importancia de no fumar y de hacer ejercicio regularmente. Además, aunque no se tengan antecedentes familiares, se sugiere una exploración técnica de mamas una vez al año.