Por: Irene Rodríguez 20 abril, 2014

Mientras un grupo de adolescentes visita los centros de comida rápida hasta tres veces por semana, otros muchachos se preocupan, de manera extrema, por seguir una dieta y los dictados de las revistas de moda y belleza.

Incluso, hay jóvenes que se dan “permisos” de la dieta y van de vez en cuando por comida chatarra, o se “saltan” comidas para “tener reservadas” las calorías que consumirán en el restaurante de hamburguesas o pizza .

Según el estudio realizado en 2013 por la Clínica del Adolescente, el 29,67% de los estudiantes consultados ha hecho algún tipo de dieta en su vida.

“Son personas que nos preocupan porque con la experiencia hemos visto que las personas que pasan muy pendientes de dietas y de su apariencia tienen un mayor riesgo de caer en desórdenes alimenticios como la anorexia y la bulimia”, aseveró Alberto Morales, director de la Clínica del Adolescente del Hospital de Niños.

Edad crucial. Para la nutricionista Nancy Murillo, hay otros problemas vinculados a esos comportamientos.

Uno de ellos es claro: en la adolescencia no es recomendado hacer dietas de ningún tipo, a no ser que la persona tenga problemas muy específicos, entre ellos obesidad o enfermedades gástricas.

“En la adolescencia se está en fase de desarrollo y el cuerpo no ha terminado de crecer todavía. Una persona que no tenga obesidad en esas edades no tiene por qué hacer dieta. El proceso de desarrollo ya genera un gasto de energía en sí mismo”, advirtió la nutricionista costarricense.

Murillo insiste en que los adolescentes con sobrepeso pueden llegar a su peso ideal sin necesidad de una planes alimenticios restrictivos con solo mejorar la selección de alimentos.

La experta asegura que lo más preocupante de todo es que la mayoría de estos jóvenes no recurre a profesionales de salud cuando piensa en hacer dieta, pues pueden encontrarse o practicar planes alimenticios muy restrictivos que ponen en riesgo su salud y crecimiento. “La mayor parte saca dietas de Internet. Hay páginas que ofrecen información con solo que la persona ingrese su peso y estatura. Así no puede hacerse un plan personalizado de alimentación”, manifestó Murillo.

“Internet no es una fuente confiable. La información disponible allí no es siempre ni exactamente la mejor, mucho menos para un adolescente en pleno desarrollo”, concluyó la profesional.