Por: Irene Rodríguez 20 enero, 2015

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) tiene bajo tratamiento a 962.868 hipertensos, a esto se le suman 266.098 diabéticos y otros miles de personas con otros males crónicos. En total, son atendidas cerca de 1,4 millones de personas.

En estas enfermedades se invierten, por año, más de $10 millones (más de ¢5.400 millones).

A estos males se suman lo que se derivan (mayormente cardíacas) de ellos.

Los padecimientos del corazón salen caros. En el 2013, la CCSS invirtió ¢117.405 millones en la atención de males cardiovasculares. Este dinero es más del necesario para planos de construcción, edificación y equipamiento completo del nuevo hospital de Puntarenas.

El problema va más allá de los números. El 28,7% de las muertes en el país se deben a enfermedades cardiovasculares, como los ataques al corazón o los derrames cerebrales. Solo en el 2014 hubo 5.626 fallecimientos por esta causa.

Para los expertos, algunas personas no hacen cambios tras un infarto, por lo que sufrir otro es más probable.

“Hay personas que después de un infarto siguen fumando, tomando mucho o comiendo mal y sin ejercicio. O recurren a tratamientos caseros; no es raro verlos internados otra vez”, explicó el cardiólogo Eduardo Sáenz.