Complejo tiene tres torres de 150 metros de alto entrelazadas entre sí

 25 noviembre, 2013
Los expertos lo definen como un reto arquitectónico que, a primera vista, parecería imposible de realizar. | EFE
Los expertos lo definen como un reto arquitectónico que, a primera vista, parecería imposible de realizar. | EFE

La Haya. EFE La ciudad de Rotterdam cuenta con un nuevo icono urbanístico, firmado por el arquitecto holandés Rem Koolhaas y su oficina OMA, que alberga una auténtica “ciudad vertical” de dimensiones sobrecogedoras y atrevimiento arquitectónico.

Posee una silueta que combina aspectos geométricos con elementos asimétricos y está distribuida sobre una base de 30 metros, en la que se alzan tres torres de 150 metros de alto entrelazadas entre sí.

Sus 230.000 toneladas de peso, 160.000 metros cuadrados de espacio interior y su fachada de cristal en la que se han empleado más de 50.000 metros cuadrados de ese material, le confiere un aspecto imponente y transparente a la vez que compite en protagonismo con otros rascacielos del renovado distrito Sur de la ciudad portuaria.

Las medidas, erigidas a orillas del río Mosa sobre una superficie equivalente a un campo de fútbol, convierten al bautizado como “ De Rotterdam” en un reto arquitectónico que a primera vista parecería imposible de realizar.

El nombre del “ De Rotterdam ” es una reminiscencia de la época más portuaria de la orilla sur del Mosa, haciendo referencia a uno de los barcos de la compañía de transportes Holland América Line.

Fundada a finales del siglo XIX, esa empresa, hoy en manos estadounidenses especializadas en cruceros, llevó a oleadas de emigrantes europeos a hacia el otro lado del océano, con Nueva York como último destino.

La reciente inauguración de la “urbe vertical” de Koolhaas ha sido posible gracias al esfuerzo de más de 4.500 personas que han estado implicadas en el diseño y las obras, que han durado cuatro años.

Aunque no abrirá sus puertas hasta principios de 2014, ya cuenta con un 85% de ocupación de sus 240 apartamentos –de compra y alquiler– y sus 60.000 metros cuadrados de oficinas.

Como toda ciudad que se precie, en su interior no faltará un hotel de cuatro estrellas con 285 habitaciones de la cadena española NH dedicado al arte y el diseño holandés.

Junto con la eficiencia espacial y la transparencia, la última creación de Koolhaas estima otro de los principios de nuestro tiempo: el respeto al medioambiente de la sostenibilidad energética. El que aspira a ser uno de los edificios más ecológicos de Holanda, utiliza energía proveniente de paneles solares y turbinas eólicas, así como el agua del río para los sistemas de refrigeracíón y calefacción.