Esta noche se inaugura tras ocho meses de trabajos

Por: Patricia Recio, Eillyn Jiménez B. 14 noviembre, 2016

La restauración de la plaza de la Cultura representó una inversión de $3,3 millones (¢1.680 millones, aproximadamente) y más de siete meses de labores.

La obra fue financiada por el Banco Central y su principal objetivo, además de rescatar este símbolo de la capital, era resguardar las obras que se encuentran dentro de los Museos del Banco Central, pues el viejo pavimento estaba dando lugar a filtraciones de agua.

Este lunes la plaza volvió a estar abierta al público con un concepto renovado y una sorpresa para los más pequeños: s e trata de la fuente musicalizada y transitable. La misma está compuesta por 51 boquillas ubicadas en la esquina donde tradicionalmente se ubicó la fuente de la plaza y su objetivo es convertirse en espacio de juegos.

De esas boquillas saldrá agua en sincronía con un espectáculo de coloridas luces y melodías musicales.

Tres de estos chorritos podrán alcanzan alturas de hasta 15 metros. Además, la fuente posee un sistema de sensores que miden la velocidad del viento. Al presentarse fuertes ráfagas, la altura del agua disminuye para evitar que salpique hacia otros lados.

La fuente se activará todos los días a las 10 a. m. pero los juegos con música y color se podrán disfrutar cada hora entre las 6 p. m. y las 10 p. m.

Para su funcionamiento, la fuente utilizará 35 metros cúbicos de agua ubicados en dos reservorios en la parte subterránea.

De acuerdo con el arquitecto del Banco Central, Rafael Marín, uno de los principales retos será evitar que el agua se filtre. La idea inicial era cambiar el agua dos veces al año, pero esto dependerá de cómo se comporten los sistemas de filtración con la ceniza volcánica.

La música que se utilizará es del compositor nacional Jorge Castro. Según la fundación Museos del Banco Central, en la selección de obras se valoró la originalidad y la fusión de diferentes ritmos que permitan el juego con el agua.

Plaza estrena cara adornada con luz y agua

Luces, música y agua, esa fue la combinación que se apoderó de la plaza de la Cultura a las 6:44 p. m. de este lunes.

Fue un momento mágico para los más pequeños, como Ashley Campos, de 5 años, quien luego de recibir el permiso de su madre se tiró al agua junto a su hermanito.

A ellos los acompañaron otros niños, que sin importar que no tenían otra ropa se lanzaron a disfrutar.

Los encargados de la fuente aseguran que a partir de ahora esa será la dinámica diaria y agregaron q el agua se recicla, se filtra y sale limpia, por lo que no hay riesgo en caso de que los menores la tomen.

Los adultos también se animaron y disfrutaron del espectáculo, amenizado por la banda municipal de San José.

El presidente Luis Guillermo Solís, por su parte, agradeció la restauración del espacio e instó a las personas cuidar y aprovechar este espacio cultural.

"La cuidad se encuentra en la plaza, en la plaza se compra, se vende, se intercambia, se disfruta, se ama. En la plaza se encuentra la luz, en las cuales hay agua, hay vida, hay alegría, las plazas son generalmente los lugares en donde se protagoniza la historia urbana, en donde generación tras generación, pequeños y grandes, hombres y mujeres, habitantes de la cuidad y el campo, pobres y ricos se encuentran para construir", expresó el mandatario.

Espacio capitalino remozado
Espacio capitalino remozado

Otra cara

A criterio del arquitecto, uno de los principales objetivos de la restauración era enriquecer el concepto de la plaza que se planteó a finales de los años 70 y a la vez darle un nuevo realce.

Sin embargo, mientras algunos transeúntes aseguran que el espacio luce totalmente renovado, para otros el resultado final evoca los primeros años de la plazoleta.

Por ejemplo, Enrique Boza, quien observaba este lunes la plaza por primera vez, manifestó que el diseño actual es más elegante.

"Me gustan las rampas y el tipo de piso, me parece que quedó tan libre como estaba antes", dijo, por su parte, Alfredo Solano, vecino de San Pedro de Montes de Oca.

Precisamente, este fue uno de los principales elementos que se agregó al diseño con el fin de hacer el espacio más accesible.

Según el arquitecto, a nivel visual también se colocaron marcas en el pavimento, las cuales se retomaron de una investigación sobre sellos precolombinos que los aborígenes se ponían en sus cuerpos. Además, se dejaron espacios abiertos y se eliminaron zonas de vegetación para agregar losas de concreto.

Sobre el trabajo de impermeabilización, el arquitecto explicó que se hizo un trabajo de abajo hacia arriba.

"Se aplicó una membrana de pvc para impermeabilizar y sobre eso se construyeron las losas de nivelación, posteriormente se colocó el gres porcelánico, que es un piso que no permite el ingreso de agua, químicos o combustibles; además es antideslizante. Y lo otro es que por más que haga sol es un piso que se mantiene fresco", añadió Marín.

Según el funcionario, aún falta ver cómo reaccionarán los ciudadanos al proyecto, pues de esto dependerán decisiones en cuanto al mobiliario urbano y otras obras en la ciudad.

Los trabajos estuvieron a cargo del consorcio costarricense conformado por las empresas G CI Ingeniería S. A., Constructora Gonzalo Delgado S. A. y Consultora Salper S. A.