Edificio victoriano sirve de escuela a estudiantes de Arquitectura

Por: Patricia Recio 30 octubre, 2016
Pantalla completa Reproducir
1 de 9

Una centenaria vivienda en San José, que debe su nombre al color de sus paredes, fue rescatada para convertirse en un laboratorio vivo de la Escuela de Arquitectura del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR).

Se trata de la llamada Casa Verde, ubicada en barrio Amón, la cual, hasta el 2004, funcionó como hostal y, tras pasar 10 años casi en el abandono, fue adquirida por dicha universidad. Hoy, se encuentra en la primera etapa de restauración.

De acuerdo con el director de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo del ITCR, Francisco Castillo, la edificación por sí sola es un museo, ya que es una de las pocas viviendas que cumplen con todos los aspectos de las casas tipo victoriano.

“La casa se compró para rescatar la historia. Es una muestra de que la institución pública debe salvar el patrimonio y cuidarlo porque son casas que si se dejan, terminan destruyéndose (...). Nosotros tenemos cursos de historia, de patrimonio y este es un ejemplo para los estudiantes”, dijo Castillo.

La edificación, además de encontrarse en las inmediaciones del Centro Académico de la institución en San José, está situada en el barrio Amón, una de las zonas más valiosas de la capital desde el punto de vista cultural, histórico y arquitectónico, dijo Gerardo Ramírez, quien es docente e investigador de la Escuela de Arquitectura.

La directora del Centro Académico, Marlene Ilama, comentó que la casa tuvo un costo cercano a los ¢250 millones y añadió que su ubicación estratégica y autenticidad, así como el que estuviera en venta cuando el ITCR se encuentra en un proceso de expansión, fueron clave en la decisión de compra.

“La casa es muy auténtica; para los alumnos, es importante porque permite estudiar materiales, sistemas constructivos y espacialidad”, agregó.

Por ejemplo, en las ventanas de tipo guillotina se aprecian sistemas de pesos, similares a los de un ascensor mecánico. Se trata de una técnica que ya no se acostumbra en las construcciones. También, el ornamento de techos y la distribución de espacios son propicios para el aprendizaje.

Según Ramírez, fueron los mismos estudiantes, quienes, como parte de una asignación, trabajaron en el levantamiento de la casa. Este incluía la recopilación de datos históricos, estabilización y acondicionamiento para luego empezar con los planos.

Incluso, el año pasado presentaron el proyecto en Sevilla (España) durante un congreso sobre el patrimonio arquitectónico de Centroamérica.

Esos mismos alumnos, así como otros que a lo largo del proceso se sumen a la iniciativa, serán los encargados de devolver a la casa sus detalles originales.

Como parte de la fase inicial, los jóvenes ubicaron a varias de las familias que habitaron la casa, para así conocer cómo estaba conformada en un inicio y determinar posibles intervenciones.

Por ejemplo durante un tiempo la casa estuvo alquilada a tres familias, de las cuales dos vivían en la parte de arriba y una en la planta baja, lo que derivó a que se eliminaran las escaleras interiores y que cada familia tuviera acceso independiente.

Luego, cuando fue hotel, también sufrió modificaciones como la construcción de un balcón o la instalación de más baños en las habitaciones.

“Ahora estamos en la etapa de empezar a ver qué tiene dañado y qué se recomienda para restaurarla. Después de la remodelación, sigue la puesta en valor que es el uso definitivo que se recomienda para este tipo de casas”, puntualizó Ramírez, quien añadió que la idea es que sea un sitio de encuentro cultural.

Un poco más de historia: En 1910 el matrimonio de Cecilia González Ramírez y Carlos Saborío Yglesias se mudó de Limón a la capital y eligió el barrio Amón para instalarse. Querían una casa de estilo victoriano y por eso la ordenaron por catálogo. Durante las décadas posteriores albergó al menos cuatro familias, pues uno de sus dueños llamado Henry Horcher la dividió en tres para alquilarla y así estuvo hasta 1990 cuando la compró Carl Evans quien la convirtió en lo que durante 14 años fue conocido como el hotel Casa Verde Inn. Entre 2004 y 2014 estuvo en manos de dos hombres quienes la tenían casi en abandono , hasta que ese año pasó a manos del ITCR.

Etiquetado como: