Por: Andrea Solano B. 20 mayo, 2014
Imagen sin titulo - GN
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La XII Bienal Internacional de Arquitectura –celebrada en Costa Rica del 14 al 17 de mayo– reunió a expertos de América Latina y España en torno al tema de “arquitectura para todos”, entendida como la inclusión de las personas de forma “equitativa, equivalente, equiparable, flexible, tolerante y solidaria” dentro de los proyectos arquitectónicos.

El arquitecto argentino radicado en España, Eduardo Elkouss , defiende la idea que la integración social comienza con el acceso universal a edificios y otros espacios tanto urbanos como naturales.

¿Cómo define usted el término accesibilidad?

Accesibilidad es un concepto muy amplio porque se refiere al ámbito físico (viviendas, espacios públicos, servicios turísticos entre otros), pero también tiene que ver con un diseño universal. La Unión Internacional de Arquitectos ha redefinido el concepto y ahora se habla de ‘arquitectura para todos’, pues no se limita únicamente a las personas con discapacidad.

¿A la hora de diseñar un proyecto arquitectónico se deben tener en cuenta las necesidades de todas las personas tengan o no una discapacidad?

El concepto de diseño universal abarca el 100% de la población. Y dentro de esa población hay un segmento que es alrededor del 15% en Latinoamérica que presenta necesidades especiales, es decir, alguna limitación física, psíquica o sensorial. Sin embargo, también debemos pensar en adultos mayores, en personas que andan con coches de bebés o a cualquier otro individuo que presente algún impedimento temporal, a causa de un accidente, por ejemplo. Todos en algún momento de la vida podemos sufrir algún tipo de limitación.

¿Cómo ha cambiado el tema de la accesibilidad la forma de pensar y hacer arquitectura?

Las ideas y la sensibilización sobre ese tema lleva una maduración muy lenta. Todavía existen en nuestras sociedades muchos prejuicios sobre las personas con discapacidad. Otro tema que influye es la formación profesionales calificados y con el adecuado conocimiento sobre las necesidades especiales. Ya hay algunas universidades en el mundo que han incorporado la asignatura de accesibilidad dentro de los programas de las carreras de arquitectura.

¿La arquitectura para todos está orientada solo a espacios públicos o también a edificios de corte más privado, como viviendas’?

Todo lo que sea entorno inmediato, implica accesibilidad, esto es en el espacio público, en el edificio construido, en el transporte, en la infraestructura turística, en los edificios patrimoniales y en las tecnologías de la información y la comunicación.

¿Cómo se resuelve el tema de la accesibilidad en edificios que son patrimonio histórico o arquitectónico que están protegidos por ley y no admiten intervenciones?

No siempre se puede hacer accesible un edificio o un entorno determinado, pero en la gran mayoría de los casos, se puede lograr incorporar recursos para garantizar la accesibilidad. Un ejemplo de esto es el Palacio de Versalles (París, Francia), donde era terminantemente prohibido tocar una sola piedra; sin embargo, con una arquitectura muy elemental se logró adaptar el edificio para hacerlo accesible: se colocaron plataformas de madera a modo de rampas y plataformas levadizas mecánicas muy sutiles que se integran con el diseño. Todo esto fue posible gracias a que se reinterpretó la ley. Otro ejemplo es el castillo de Osaka, en Japón, que se le colocó un elevador integrado al diseño arquitectónico.

¿Cuáles países son ejemplo con respecto a accesibilidad?

En materia de accesibilidad, todos los países están subdesarrollados. No es una labor de un día para otro. Sin embargo, hay ciudades como Copenhague en Dinamarca y Barcelona, en España que han realizado notables avances y sirven como puntos de referencia.

La arquitectura para todos es parte de un proceso y ya debería estar contemplado en cualquier proyecto arquitectónico. Hay que entender la arquitectura para todos como una necesidad.