1 diciembre, 2015

México

Pasillo que lleva al centro del edificio conocido como Cuauhxicalco, en el Templo Mayor de Ciudad de México; éste remata con dos cámaras posiblemente funerarias.
Pasillo que lleva al centro del edificio conocido como Cuauhxicalco, en el Templo Mayor de Ciudad de México; éste remata con dos cámaras posiblemente funerarias.

Un equipo de arqueólogos en México halló un pasillo subterráneo que al parecer conduce al complejo conocido como Templo Mayor, en el más reciente esfuerzo por hallar la tumba de un gobernante azteca, informó el lunes el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El arqueólogo Leonardo López Luján y su equipo hallaron el estrecho pasaje de unos 8,4 metros de largo que conduce al centro de una plataforma circular donde se cree que los restos de los gobernantes aztecas eran cremados.

Se cree que los aztecas incineraban los restos de sus líderes durante su reino (1325-1521), pero nunca se ha hallado el depósito de las cenizas. Otros expertos dijeron el martes que tal hallazgo sería significativo.

La boca del túnel estaba bloqueada por una roca de 3 toneladas de peso. Cuando los expertos la quitaron en 2013, encontraron un hueco donde había ofrendas rituales. En el fondo del túnel, los arqueólogos hallaron dos entradas cerradas.

Ornamentas de oro y huesos de águilas e infantes fueron hallados en la caja ofrenda. Había dos cráneos de niños de entre cinco y siete años con las primeras tres vértebras, lo que insinúa que podrían haber sido decapitados. También estaban el tipo de cuchillos de piedra que utilizaban en los sacrificios humanos, lo mismo que una mano y huesos de dos pies.

Pero un investigador detectó signos de un pasillo que parecía conducir más profundamente en la plataforma ceremonial conocida como el Cuauhxicalco, donde las narraciones escritas posteriores a la conquista española de 1521 indican que los restos de los gobernantes eran quemados.

El pasillo resultó ser de cerca de 45 centímetros de ancho y 1,5 metros de altura.

"Una vez que las piedras y el polvo fueron desenterrados, vimos que conducía directamente al corazón del Cuauhxicalco", declaró López Luján. Señaló que al final del pasaje, hay lo que parece ser dos entradas antiguas que habían sido selladas con mampostería.

Este sería un lugar lógico para mantener los restos de los gobernantes —el Templo Mayor fue el complejo más importante de la capital azteca, conocida como Tenochtitlán— pero los arqueólogos mexicanos han estado buscando en vano las tumbas durante años.

En 2007, utilizando un radar que penetra la superficie, los arqueólogos descubrieron cámaras subterráneas que conducían directamente debajo de un enorme monolito de piedra tallado con una representación de Tlaltecuhtli, el dios azteca de la tierra. En ese momento, López Luján sospechó que la tumba de un emperador podría estar debajo, pero nada fue encontrado, pese a la presencia de ricas ofrendas.

Cualquier objeto vinculado a un emperador traería un gran orgullo para México. El país ha buscado infructuosamente recuperar artefactos aztecas como el escudo de plumas de Ahuizotl y el penacho de Moctezuma del Museo Etnológico de Viena, Austria.

Pero López Luján es cauto y dice que la presencia de tumbas al final del nuevo pasillo hallado es una simple teoría que podría estar equivocada. Las entradas bloqueadas serán excavadas a partir de 2016.

"Lo que estamos especulando es que detrás de esas entradas selladas podría haber dos cámaras pequeñas con los restos incinerados de algunos gobernantes de Tenochtitlán, como Moctezuma I y su sucesor, Axayácatl y Tízoc, dada la fecha relativa de las construcciones que las rodean", dijo López Luján.

Moctezuma I, el segundo emperador azteca, gobernó desde alrededor de 1440 a 1469. Moctezuma II fue el primer emperador que combatió —y después sucumbió— a Hernán Cortes.

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