Expertos intentan decifrar actividad del coloso, visita fue el 2 de noviembre

Por: Andrea González Mesén 7 noviembre, 2014

Si ver el Volcán Turrialba a kilómetros es simplemente maravilloso, estar en la cima del coloso a escasos metros de donde nacen las gigantescas columnas de humo es más impresionante aún.

No cualquiera puede llegar allí y apreciar un cráter activo y ensanchado. Luego de dos horas de caminata el vulcanólogo Eliécer Duarte llegó a las "barbas" del coloso que puso a la expectativa a todo el país en los últimos días.

Duarte logró capturar el pasado 2 de noviembre lo que sucede en la cima del Turrialba; rocas de más de dos metros de diámetro lanzadas a 150 metros junto a ceniza y sedimentos.

La inusual visita es parte del trabajo que realiza el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) para interpretar las actividades del volcán.

Enrique Hernández, experto del Ovsicori, mencionó que adicionalmente colocan equipo de geolocalización en las faldas con el objetivo de medir la deformación de la corteza y el desplazamiento tanto vertical como horizontal.

"Así cuando hay ascenso de magma, el edificio volcánico tiende a inflarse, y cuando hay contracción en el conducto magmático, el edificio volcánico tiende a contraerse", explicó Hernández.

Ricardo Sánchez, hidrólogo de la Universidad Nacional, mencionó que en las estaciones se colocarán muestreadores que permitirán medir la composición de las sustancias emanadas por el volcán, ver la calidad del aire, y determinar posibles implicaciones para la salud humana, "enfermedades respiratorias por ejemplo, y sus efectos en la agricultura y la ganadería".

El 28 de octubre el volcán Turrialba inicio una serie de erupciones cuya ceniza cubrió un área de 1.000 kilómetros cuadrados.

El período eruptivo que duró cerca de siete días responden a un incremento en la presión de los gases en la llamada cámara magmática, la cual se encuentra en el interior del volcán, según expertos.

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