Mayoría no sabe cuánto líquido gasta en su casa

Por: Michelle Soto 22 junio

Para el 98% de los habitantes de Costa Rica, el agua pertenece a todas las personas y el 64% indicó que la responsabilidad en el manejo del recurso hídrico compete a todos.

"Eso nos demuestra que existe una percepción social del agua como bien común y derecho humano", comentó Jacqueline Centeno, investigadora del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional (UNA).

Sin embargo, no existen una conciencia de cómo las acciones individuales afectan a los demás. "Puede ser que la comunidad vecina no tenga agua y la mía sí; entonces si me tardo media hora en el baño, pues esa actitud mía está generando un impacto en otras comunidades que no estoy visualizando", agregó Centeno.

Esta es tan solo una de las contradicciones, entre discurso y acción, halladas por el estudio "Percepción de la población sobre la situación actual del recurso hídrico en Costa Rica", realizado por distintas dependencias de la UNA.

Este se basó en una encuesta telefónica aplicada a 800 personas durante agosto del 2016, quienes eran mayores de edad y residen en el país. El instrumento tiene una confianza de 95%.

Otro ejemplo de contradicción se desprende de la disposición de las personas a compartir el recurso hídrico. Una mayoría estaría dispuesta a ceder el líquido a otras comunidades en caso de presentarse alguna eventualidad y solo 7% manifestó que no lo haría.

No obstante, esa es la respuesta dada en un escenario ideal. Según la encuesta, una gran mayoría (86%) manifiesta que el abastecimiento en su casa es continuo y demanda que así sea siempre. "Para los costarricenses, lo más importante es tener agua. Podemos vivir sin luz, pero no sin agua", manifestó Centeno.

"Ahí cabe preguntarnos, ¿qué pasa si realmente tengo que compartir esa agua? ¿Realmente estaría dispuesta a quedarme algunas horas al día sin suministro para que la comunidad vecina tenga? Puede ser que el imaginario impulse a decir que sí, pero hay que considerar cuanta disposición tendrían las personas de negarse el agua para compartirla con otra persona", añadió la investigadora de Idespo.

Para Centeno, muchas de esas contradicciones se derivan del desconocimiento que se tiene sobre el recurso hídrico.

"La gente incluso ignora de dónde viene el agua que consume y ese es un aspecto básico para gestionar el recurso", agregó Carolina Alfaro, investigadora del Laboratorio de Gestión de Desechos (Lagede).

Resultados de la encuesta “Percepción de la población sobre la situación actual del recurso hídrico en Costa Rica”, realizada por la Universidad Nacional.
Resultados de la encuesta “Percepción de la población sobre la situación actual del recurso hídrico en Costa Rica”, realizada por la Universidad Nacional.
Desconocimiento

La mayoría de los costarricenses creen que hay más agua disponible de lo que realmente existe. En el planeta, solo el 1% del líquido es apto para consumo humano y 34% de los entrevistados por la UNA dijo que era 50%. Solo el 10% atinó la respuesta.

Esa percepción de abundancia podría estar repercutiendo en la despreocupación que muestran las personas con respecto a su consumo. Por ejemplo, y según el estudio, el 85% de los entrevistados desconocen cuánto líquido se emplea en su casa.

"Cuando estaba pequeña, a mí me enseñaron que el agua era inagotable y definitivamente la educación nos permea. Necesitamos generar una conciencia del agua, porque el recurso hídrico sí se está agotando y tenemos que cambiar nuestras prácticas", enfatizó Centeno.

Asimismo, el 55% cree que el agua proviene de pozos y nacientes, mientras que un 22% aduce que viene de ríos, represas, cañerías y tanques. Para Alfaro, lo más sorprendente es que el 23% no sabe del todo de donde viene el agua que utiliza diariamente en su casa o trabajo.

La mayoría de las personas creen saber lo que es un acuífero o agua subterránea, pero la encuesta reveló que realmente no cuentan con nociones básicas. Según Alfaro, eso representa un obstáculo en lo que respecta a la adecuada gestión del recurso.

Dispuestos a pagar

Ahora bien, esa alta apreciación por el recurso hídrico quizá se está viendo reflejada en la disposición a pagar más por el suministro de agua potable.

Por ejemplo, el 58% de los encuestados manifestó que podría cancelar más dinero por el servicio e, incluso, el 94% dijo estar dispuesto a aceptar tarifas más altas por el tratamiento adecuado de las aguas residuales.

"Tenemos la hipótesis de que las personas perciben que, a un mayor desembolso, eso debería verse reflejado en una mejora en el abastecimiento, la infraestructura y la calidad del agua", acotó Yanina Pizarro, investigadora de la Escuela de Historia de la UNA.

Actualmente, la mayoría (79,4%) de las personas utiliza tanque séptico como mecanismo para la disposición de aguas negras. No así para las aguas jabonosas, donde solo un 24% son enviadas a tanques sépticos y 64% terminan en el alcantarillado, mientras que el 19,6% las tiran al caño y 13,1% al río.

"Lo otro que vimos es que quizá las personas están confundiendo el alcantarillado con el caño, cuando este último se utiliza para manejar el agua pluvial (lluvia)", dijo Alfaro.

En el país, el suministro de agua potable deviene principalmente de aguas subterráneas (entre 70% y 80%), por lo que el uso extensivo de tanque séptico conlleva un riesgo de contaminación.

De hecho, solo el 45% de los entrevistados creen que el agua residual que se genera en sus casas podría contaminar el agua para consumo de la comunidad, mientras que el 54% no lo considera así.

Eso sí, el 42% de la población considera que la calidad del agua se ha deteriorado en los últimos años.