En Costa Rica solo existe el modelo de protección absoluta y no las concesiones

Por: Andrea Solano B. 3 junio, 2015

Petén, Guatemala Creada en febrero de 1990, la Reserva de la Biosfera Maya (RBM), en el departamento de Petén, Guatemala, comprende una superficie de 2,1 millones de hectáreas de bosque tropical.

Esta extensa porción de selva, protegida por ley, está dividida en zonas, cada una de ellas con un régimen de resguardo específico.

Desde el aire es más fácil apreciar los diferentes estados de conservación en cada una de las zonas, según lo comprobó La Nación durante un sobrevuelo en avioneta de la empresa LighthHawk.

José Román Carrera, gerente regional del Programa Trees, de la organización Rainforest Alliance, explicó que el nivel máximo de protección lo ostentan las zonas núcleo (parques nacionales y biotopos), que abarcan cerca de 740.000 hectáreas. Ejemplo de ello son el Parque Nacional Tikal, el Parque Nacional Mirador-Río Azul y el biotopo del Zotz.

Esta categoría es la más parecida al régimen de protección que funciona en Costa Rica, con una red de áreas de conservación. Sin embargo, el modelo de zonificación en la RBM es más flexible en comparación con el que existe en Costa Rica, pues permite el aprovechamiento del recurso forestal, mediante el modelo de concesión, en las llamadas zonas de amortiguamiento.

“En estas zonas, la tenencia de la tierra es legal y las comunidades propietarias de esas tierras pueden practicar actividades como manejo forestal, ganadería y turismo, pero todas ellas sostenibles. En estos momentos, el 95% de la zona de amortiguamiento está legalizada”, detalló Carrera.

De acuerdo con él, a pesar de que el modelo de concesión permite la extracción controlada de árboles, el grado de conservación del bosque es muy similar al de las zonas 100% protegidas.

Desde el aire se aprecia la deforestación provocada por actividades no reguladas, como la ganadería extensiva y el agro.