Se construirían vías exclusivas para bicicletas y pasarelas para transeúntes

Por: Michelle Soto 12 abril, 2016
De construirse este año, así se vería el margen del río Torres -que pasa detrás del mariposario Spirogyra en barrio Tournón- en el 2021. | CORTESÍA DE FUNDACIÓN RUTAS NATURBANAS
De construirse este año, así se vería el margen del río Torres -que pasa detrás del mariposario Spirogyra en barrio Tournón- en el 2021. | CORTESÍA DE FUNDACIÓN RUTAS NATURBANAS

El proyecto Rutas Naturbanas busca conectar 25 kilómetros de San José a través de pasos y puentes peatonales, e incluso ciclovías, utilizando los ríos Torres y María Aguilar como ejes.

Imagíneselo así: el puente peatonal es la costura que une los márgenes del río y el corredor o paso peatonal es una puntada que sirve para hacerle el ruedo a ese margen. En ese corredor pueden delimitarse vías exclusivas para uso de peatones y otras para ciclistas.

El costo del proyecto se calcula en $10 millones (unos ¢5.420 millones) y según su promotor, Federico Cartín, podría estar listo en cinco años.

Dicho plan fue diseñado por SUM Consultores, el estudio de arquitectura PPAR y los colectivos ciudadanos Río Urbano, Chepecletas, Amigos del Torres, GAM Cultural y Fundación Árboles Mágicos.

Conectar la ciudad. Los ríos Torres y María Aguilar corren de este a oeste. La propuesta contempla intervenir un kilómetro en cada margen, involucrando a las comunidades que viven allí.

“Alonso Briceño, de Río Urbano, lo llama proceso de sutura urbana. En otras palabras, se trata de dejar de ver a los ríos como barreras o límites para concebirlos como conectores”, explicó Cartín.

La ruta del Torres, en el norte, se iniciaría en las instalaciones deportivas de la Universidad de Costa Rica en Sabanilla; pasaría por el Polideportivo de Aranjuez; el Parque Zoológico Simón Bolívar, en barrio Amón: la universidad Ulacit, en barrio Tournón, y el Museo de los Niños, hasta llegar al Parque Metropolitano La Sabana.

En la Sabana se encontrarían ambas rutas y, a su vez, este sería el punto de transición entre norte y sur.

Desde allí, la ruta del María Aguilar –en el sur– pasaría por el Polideportivo de Hatillo, la Estación del Pacífico, el parque de La Paz, el centro comercial Multiplaza del Este y terminaría en la sede de la Universidad Autónoma de Centro América (UACA) en Curridabat.

“Esto puede transformar el cómo experimentamos la ciudad, cómo nos movemos ahí y puede mejorar la calidad de los ríos y hábitats naturales”, dijo Cartín.

El río Torres funciona de límite entre los barrios Tournón y Amón. En una de las margenes se instauró un beneficio de café que aprovechaba las aguas del río. Los viejos canales de irrigación del beneficio servirían de base a uno de los corredores peatonales. | CORTESÍA DE FUNDACIÓN RUTAS NATURBANAS
El río Torres funciona de límite entre los barrios Tournón y Amón. En una de las margenes se instauró un beneficio de café que aprovechaba las aguas del río. Los viejos canales de irrigación del beneficio servirían de base a uno de los corredores peatonales. | CORTESÍA DE FUNDACIÓN RUTAS NATURBANAS

Regeneración. Según datos del proyecto, solo el 5,6% del espacio capitalino está destinado a áreas verdes como parques y plazas.

Por ello, y como parte del plan, se reforestarán tanto las márgenes de los ríos como sus accesos. Se utilizarán especies vegetales nativas y pioneras, es decir, árboles y arbustos que favorecen el crecimiento de otros.

“Estos no solo son corredores de movilidad para nosotros, sino que también permiten que especies de fauna puedan moverse por los ríos”, comentó Cartín.

Además, estas especies vegetales cumplen otro propósito: frenar la escorrentía en época lluviosa para contrarrestar las inundaciones en la ciudad.

Para Cartín, utilizar el espacio público permite cuidarlo porque se visibiliza el problema y se motiva a la acción. “La gente nos dice: ‘El río está sucio’. Pues precisamente está sucio porque no lo vemos y cuidamos. Por ejemplo: en las caminatas que hemos hecho, se hicieron dos denuncias ambientales”, dijo el promotor de Rutas Naturbanas .

Adopte un tramo. Los impulsores del proyecto se nutrieron de experiencias similares en Toronto, Canadá; Santiago de Chile y Tucson, en Arizona, Estados Unidos.

Durante un año, realizaron un inventario de las características del terreno, las actividades económicas existentes en las comunidades aledañas a los márgenes, las formas de movilidad y usos recreativos de la ciudad.

Ellos mismos probaron las rutas para comprobar las facilidades existentes e identificar puntos de mejora. “Nos íbamos dos veces a la semana a caminar los ríos enteros y sus comunidades”, contó Cartín.

Eso permitió definir dos sitios, uno por río, que servirían de proyecto piloto. Cada uno mide un kilómetro y su habilitación demoraría seis meses. Aún se están buscando los fondos.

Instituciones y empresas también podrían adoptar un tramo de esos 25 kilómetros. “No solo tiene que ser dinero; pueden ser ofrecimientos de materiales o constructoras que habiliten ellas mismas uno de los segmentos”, manifestó Cartín.

La propuesta ya se presentó al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac). Sin embargo, el lanzamiento oficial será hoy en el Auditorio Nacional.