7 abril, 2016
La perrita fue enterrada en un lote baldío. | MARY GARITA PARA LN
La perrita fue enterrada en un lote baldío. | MARY GARITA PARA LN

Como en el caso de la perra preñada que fue quemada en Guayabal de Cartago podría haber menores de edad involucrados, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) coordinará con la escuela de esa localidad para realizar sus indagaciones.

En la oficina de prensa de esa institución explicaron que la idea es revisar si ya han identificado a los sospechosos, analizar si existen antecedentes de intervención, y entrevistar a los funcionarios del centro educativo y de la comunidad, con el fin de determinar responsabilidades y factores de riesgo asociados con esa conducta.

Según algunos vecinos de ese sector y la rescatista Mary Garita, unos menores de edad habrían quemado con gasolina a una perra preñada, le abrieron el vientre y le extrajeron las crías, el lunes pasado.

Confuso. De acuerdo con Allan Sánchez, director de la Dirección Metropolitana del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), el caso aún está en investigación, porque han surgido diferentes versiones.

Hay quienes afirman que el animal fue quemado vivo, mientras que otras personas sostienen que ya estaba muerto cuando todo sucedió. Al parecer, habría fallecido durante el proceso de parto.

Asimismo, existen testigos que apuntan que fueron varios los menores involucrados en este hecho, al tiempo que otros aseguran que el liderazgo lo ejerció un adolescente, quien, al parecer, siguió las instrucciones del dueño de la perrita.

“Estamos a la espera de fotografías que confirmen la versión de que la perra estaba muerta. Si es así, no hay sanción porque solo habría un mal manejo del cadáver, lo que no le corresponde a Senasa”, aclaró Sánchez.

Educación. La Promotora de Bienestar Animal (PBA), preocupada por lo sucedido en Guayabal de Cartago, envió un comunicado de prensa donde se solicita a los padres de familia educar con amor, sin violencia y mostrar respeto por los animales.

Además, hizo un llamado para que los adultos identifiquen las actitudes de los menores y puedan diferenciar un maltrato inocente, a uno reiterado e intencionado.

“No hay que estigmatizar a los niños con palabras tales como violentos, crueles, desalmados y otras. Tampoco se logra nada, maltratándolos, aislándolos o señalándolos. Todas esas acciones podrían profundizar el problema, debemos de tratar la raíz del mismo”, aseguró Olga Rodríguez, presidente de la PBA.