Científicos recomiendan ligar políticas de seguridad con las ambientales

Por: Michelle Soto 31 enero, 2014
El estudio concluyó que la deforestación en áreas protegidas, en Honduras, está relacionada a la actividad de narcotráfico, principalmente el ligado a la cocaína. | CORTESÍA DE ROBERT HYMAN /SCIENCE
El estudio concluyó que la deforestación en áreas protegidas, en Honduras, está relacionada a la actividad de narcotráfico, principalmente el ligado a la cocaína. | CORTESÍA DE ROBERT HYMAN /SCIENCE

La pérdida de bosques en Centroamérica por deforestación está ligada al narcotráfico, particularmente en Guatemala, Honduras y Nicaragua aunque el resto del Istmo no es inmune.

Así lo destacaron investigadores de universidades de Estados Unidos, Alemania y Rusia en un artículo científico publicado en la revista Science .

“Una reforma a la política antidrogas podría también aliviar las presiones en los bosques centroamericanos que desaparecen rápidamente. La evidencia sugiere que el tráfico de drogas (principalmente de cocaína) se ha vuelto crucial en acelerar la pérdida de cobertura forestal en el istmo”, apuntaron los autores en el estudio.

Para los científicos, Honduras ejemplifica la problemática. Solo en el 2011, en este país se perdieron cerca de 200 kilómetros cuadrados de bosques debido a actividades relacionadas al narco.

Eso quiere decir que, entre 2007 y 2011, se cuadruplicó la tasa de deforestación anual, lo cual coincidió con un aumento del tráfico de cocaína por este país.

Desde el 2006, Centroamérica funciona como puente para el tráfico de drogas por parte de los carteles mexicanos que encontraron un portillo en la corrupción, el poco control fronterizo y una institucionalidad debilitada.

Según el estudio, los narcotraficantes talan el bosque para crear pistas de aterrizaje y rutas clandestinas de transporte.

También, el dinero generado por las drogas permite expandir la frontera agrícola y con esta, el bosque disminuye. En ocasiones, estas fincas sirven para “lavar” dinero.

“Cuando los narcotraficantes llegan traen el desastre ecológico con ellos. Desde 2007, comenzamos a ver tasas de deforestación como nunca antes y cuando les preguntamos a los indígenas sobre este fenómeno todos apuntan con el dedo a los narcotraficantes”, comentó Kendra McSweeney, quien es profesora de la Universidad Estatal de Ohio y la autora principal del estudio publicado en Science .

En particular, los científicos manifestaron su preocupación por la reducción de la cobertura forestal en el Corredor Biológico Mesoamericano, un área rica en biodiversidad que se extiende desde México hasta Costa Rica por el Caribe.