Quelonio tenía una edad estimada en 100 años y era el ‘consentido’ de islas

 26 agosto, 2014
Por mucho tiempo se creyó que Pepe tenía entre 60 y 70 años de edad, pero la autopsia realizada tras su muerte comprobó que era más viejo de lo que se pensaba, indicaron fuentes del Parque Nacional Galápagos. | AFP.
Por mucho tiempo se creyó que Pepe tenía entre 60 y 70 años de edad, pero la autopsia realizada tras su muerte comprobó que era más viejo de lo que se pensaba, indicaron fuentes del Parque Nacional Galápagos. | AFP.

Quito. EFE. La tortuga gigante Pepe, el Misionero, un símbolo de las islas ecuatorianas de Galápagos, murió ayer con una edad estimada, tras la autopsia, en unos 100 años.

Al parecer sufría complicaciones en su salud ocasionadas por sobrepeso, informó el Parque Nacional Galápagos (PNG) .

El quelonio, que pasó casi toda su vida en cautiverio, falleció en un centro de cuidados que el PNG tiene en la isla de San Cristóbal, que forma parte del archipiélago.

Una fuente del parque indicó a EFE que el animal era vigilado por veterinarios y recibía a diario medicamentos para cuidar su salud, especialmente el colesterol alto.

Pepe, el Misionero pertenecía a una subespecie de la cual hay unos 2.000 ejemplares, por lo que su muerte no representa un peligro para dicha variedad.

Aunque se creía que tenía entre 60 y 70 años de edad, la autopsia comprobó que era más viejo de lo que se pensaba, destacaron las autoridades del PNG.

Historia. El animal fue encontrado por pescadores en 1940 y regalado a una familia de San Cristóbal.

Aunque desde 1959, con la creación del PNG, se prohibió la tenencia de las tortugas gigantes en los hogares, Pepe siguió en su casa, hasta que fue regalado a la misión franciscana de San Cristóbal, en 1967. Con permiso de las autoridades del parque, permaneció con los religiosos hasta el 2012, cuando, por motivos de salud, se decidió su traslado al centro de cuidados.

La muerte de la tortuga trajo recuerdos de George el Solitario, el último ejemplar de la especie de la isla Pinta, Chelonoidis abingdoni, cuyo deceso hace dos años supuso la extinción de su subespecie.

Los naturalistas del PNG intentaron muchas veces que George tuviera descendencia, pero no lo lograron, a pesar de que los científicos hallaron en la isla Isabela, la más grande del archipiélago, algunos ejemplares de tortugas gigantes con genes de la especie perdida.

Tesoro natural. Las islas Galápagos fueron declaradas por la Unesco como patrimonio natural de la humanidad, en 1978. Están situadas unos 1.000 kilómetros al oeste de las costas continentales de Ecuador y deben su nombre, justamente, a las tortugas gigantes que las habitan.

Este archipiélago es considerado un laboratorio natural que permitió al científico inglés Charles Darwin formular su teoría sobre la selección natural de las especies.

Galápagos aún alberga 11 especies de tortugas gigantes, tras la desaparición de las especies que habitaban las islas Fernandina ( Chelonoidis fhantastica ) y Santa Fe ( Chelonoidis spp ).

“Trabajamos fuertemente por conservar a todas las especies del archipiélago”, aseguró el director del PNG, Arturo Izurieta, en su cuenta en la red social Twitter, tras confirmarse la muerte de Pepe.

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