Pronto será sometido a nuevos exámenes para valorar su visión

Por: Michelle Soto 4 febrero, 2016

Al cumplirse diez días de la operación de cataratas a la que fue sometido, el manigordo Nicoa está más activo que nunca y se le enseña a cazar para que así pueda regresar al bosque.

Según Esther Pomareda, bióloga del centro de rescate Las Pumas, en Guanacaste, se le está dando presas pequeñas como ratones. Conforme avance en destreza, se le brindarán presas más grandes: cuilos, ratas, codornices y conejos.

“Esas presas tienen un tamaño similar a lo que encontraría en el bosque”, dijo la bióloga.

Nicoa ya reacciona a los estímulos que Marta Cordero, médico veterinaria de este centro de rescate, le provee para valorar su agudeza visual.

Gracias a una cirugía de cataratas, Nicoa dejó atrás la opacidad de los ojos. Según la veterinaria del centro de rescate Las Pumas, el felino mejoró su agudeza visual significativamente. | ESTHER POMAREDA PARA LN
Gracias a una cirugía de cataratas, Nicoa dejó atrás la opacidad de los ojos. Según la veterinaria del centro de rescate Las Pumas, el felino mejoró su agudeza visual significativamente. | ESTHER POMAREDA PARA LN

“Le enseño cables blancos para ver si los puede enfocar y ya intenta jugar con ellos”, comentó Cordero a La Nación .

Este manigordo (Leopardus pardalis), macho de tres kilogramos y cuatro meses de edad, fue decomisado por funcionarios del Área de Conservación Tempisque (ACT) en una finca de Nicoya y trasladado a Las Pumas para ser rehabilitado y, posteriormente, liberado en el bosque.

Sin embargo, al encontrársele un problema de visión , fue necesario intervenirlo quirúrgicamente, ya que esta especie es nocturna y depende del sentido de la vista para cazar su alimento.

La cirugía estuvo a cargo de Hugo Gamboa, médico y cirujano veterinario de OftalVet, y el anestesiólogo Adrián Cartín.

Según Cordero, la inflamación tras la operación le disminuyó en tres días y se recupera bastante bien, al punto que ya anda subido en los árboles.

El 15 de febrero, Gamboa visitará el centro de rescate para revisarlo y valorar la retina.

Asimismo, Gamboa aprovechará para realizar electrorretinografías (examen de retina) a los ocelotes que se encuentran en Las Pumas y así construir una base de datos de agudeza visual según la edad del animal.

Esto porque en el país no se cuenta con parámetros de referencia o una línea base.

Liberación. Para Cordero, aparte de la visión, la liberación de Nicoa dependerá de su conducta. Por ello es necesario desestimular su relación con el ser humano y procurar así su sobrevivencia en el bosque.

“Si al verlo a uno, el animal huye; eso es un buen indicador de que tendría éxito de sobrevivencia”, acotó Pomareda.

En el caso de los manigordos, y según Cordero, esto podría ocurrir al cumplir un año de edad (Nicoa tiene cuatro meses).

De salir todo bien en su proceso de rehabilitación, Nicoa podría ser liberado a principios del 2017 en un sitio cercano al área donde se encontró, haya disponibilidad de presas y no exista presencia humana.