1 mayo, 2015
La investigación reveló que los mamíferos marinos como las ballenas tienen más probabilidades que los moluscos de extinguirse.
La investigación reveló que los mamíferos marinos como las ballenas tienen más probabilidades que los moluscos de extinguirse.

Washington

Ciertas regiones de los trópicos, particularmente en el Caribe y el Pacífico, y especies como las ballenas y delfines, son las más vulnerables a registrar tasas más altas de extinción, de acuerdo con una investigación científica que analizó fósiles de hace 23 millones de años.

La investigación, encabezada por la Universidad de Berkeley (California, EE.UU.) y publicada en la revista Science, examinó los patrones de extinción de diversos fósiles y los comparó con los riesgos naturales que enfrentan los animales en los océanos hoy en día.

A ellos, el estudio suma los riesgos añadidos por la actividad humana como la pesca, contaminación, destrucción de hábitat o cambio climático.

"Nuestro objetivo era diagnosticar qué especies son vulnerables en el mundo moderno, utilizando el pasado como guía ” , explicó Seth Finnegan, autor principal y profesor asistente de Biología de la Universidad de Berkeley.

Las áreas con especial vulnerabilidad resultaron regiones de alta biodiversidad en los trópicos, como el Indo-Pacífico y el Caribe, además de la Antártica, que acoge gran cantidad de especies únicas.

Por lo que se refiere a las especies, los científicos encontraron que los mamíferos marinos tienen más probabilidades que los moluscos de extinguirse, mientras que ballenas, delfines y focas muestran mayor riesgos que los tiburones o invertebrados como los corales.

"Es muy difícil detectar extinciones en los océanos modernos, pero los fósiles pueden arrojar luz. Nuestros hallazgos pueden ayudarnos a dar prioridad a algunas áreas y especies que pueden estar en mayor riesgo de extinción y requieran atención adicional" , agregó Sean Anderson, biólogo conservacionista e investigador de Universidad Simon Fraser, de la Columbia Británica (Canadá) .

El estudio analizó 2.397 fósiles de hace más de 23 millones de años.